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República Dominicana y el Mapa del Hambre: cómo logró salir y qué significa

República Dominicana logró salir del Mapa del Hambre de la FAO al reducir la subalimentación a menos del 2.5% mediante políticas públicas y cooperación.

Imagen: El Sol de la Florida

En 2026, República Dominicana salió del Mapa del Hambre de la FAO al reducir la prevalencia de la subalimentación por debajo del umbral internacional de 2.5 %. El resultado reúne crecimiento económico, menor pobreza, protección social, alimentación escolar, producción agropecuaria y cooperación institucional, pero no significa que hayan desaparecido todos los desafíos alimentarios.

La salida del Mapa del Hambre representa un reconocimiento internacional a la reducción sostenida de la subalimentación en el país. Para los dominicanos que viven fuera, también ofrece una forma concreta de entender un avance nacional que suele resumirse en una frase, pero que depende de políticas públicas, hogares, productores, escuelas y organismos de cooperación.

La medición no equivale a declarar que nadie pasa hambre. Indica que la proporción estimada de personas que no alcanza de manera habitual la energía alimentaria necesaria cayó por debajo del límite que utiliza la FAO para incluir a un país en su mapa mundial.

¿Qué es el Mapa del Hambre de la FAO y cómo se mide?

El Mapa del Hambre se relaciona con la prevalencia de la subalimentación, un indicador estadístico de la FAO que estima la proporción de la población cuyo consumo habitual de alimentos resulta insuficiente para cubrir los requerimientos de energía alimentaria durante un periodo determinado. Por eso, mide una condición poblacional y no el caso individual de cada familia.

El umbral utilizado para dejar de figurar en el mapa es una prevalencia inferior al 2.5 %. La FAO confirmó que República Dominicana descendió por debajo de ese nivel durante el periodo 2023-2025, lo que permitió su salida oficial de la clasificación mediante informe de la FAO.

La metodología combina información sobre disponibilidad nacional de alimentos, consumo, necesidades energéticas y distribución de la población. El resultado debe leerse junto con otros indicadores: acceso económico a dietas saludables, pobreza, nutrición infantil, sobrepeso, obesidad y vulnerabilidad ante crisis.

💡 ¿Sabías que? Salir del Mapa del Hambre no significa que la inseguridad alimentaria haya desaparecido; significa que la subalimentación estimada quedó por debajo del umbral estadístico de 2.5 % utilizado por la FAO.

La diferencia es relevante. Una persona puede tener suficientes calorías, pero no contar con una dieta variada, nutritiva o estable. También puede enfrentar dificultades temporales para comprar alimentos debido a inflación, desempleo, enfermedad, fenómenos climáticos o interrupciones en el suministro.

¿Cuándo y cómo salió República Dominicana del Mapa del Hambre?

La FAO comunicó que República Dominicana logró reducir la prevalencia de la subalimentación a menos del 2.5 % en el periodo 2023-2025. La institución describió el resultado como fruto de políticas sostenidas, compromiso político y trabajo conjunto con productores y otros actores del sistema alimentario, según FAO República Dominicana.

El avance no ocurrió de un día para otro. La FAO señaló que el país redujo este indicador en más de 17 puntos porcentuales durante dos décadas, mediante un enfoque que involucró distintas áreas de la política pública. Esa trayectoria permite entender la salida como el resultado acumulado de cambios económicos y sociales, no como el efecto de una sola medida.

Entre los factores identificados por la FAO aparecen el crecimiento económico, la reducción de la pobreza, la generación de empleos y el fortalecimiento de los programas de protección social. También se destacó el papel de la alimentación escolar y de las acciones dirigidas a mejorar el acceso a los alimentos.

La secuencia puede resumirse así:

  • Periodo prolongado: disminución acumulada de la subalimentación durante aproximadamente dos décadas.
  • 2019-2025: la FAO reportó una reducción de 5.1 puntos porcentuales hasta alcanzar 3.6 % en 2025, según el informe SOFI 2025.
  • 2023-2025: la prevalencia quedó por debajo de 2.5 %, condición que permitió abandonar el Mapa del Hambre.
  • Resultado institucional: la FAO presentó el caso dominicano como una experiencia asociada a continuidad de políticas y coordinación entre sectores.

Las cifras publicadas en distintos informes corresponden a periodos de referencia diferentes. Por eso, 3.6 % para 2025 y menos de 2.5 % para 2023-2025 no deben mezclarse como si fueran exactamente la misma medición.

¿Qué políticas públicas ayudaron a reducir el hambre en el país?

La reducción de la subalimentación estuvo vinculada a una combinación de medidas económicas, sociales, agrícolas y educativas. La FAO identificó el crecimiento económico, la reducción de la pobreza, el empleo y la protección social como componentes del proceso, mientras que también resaltó el fortalecimiento de la productividad agrícola.

La alimentación escolar ocupa un lugar central porque conecta nutrición, educación y apoyo a los hogares. Según el INABIE, el Programa de Alimentación Escolar beneficia diariamente a más de 2.1 millones de personas, llega a más de 7,100 centros educativos y distribuye alrededor de 5.8 millones de raciones en cada día de clases.

Ese programa no solo entrega alimentos a estudiantes. También reduce parte del gasto que las familias destinan a la alimentación durante la jornada escolar y contribuye a la permanencia de los alumnos en las aulas. En 2025, el INABIE informó que superó los 1,000 millones de raciones servidas por segundo año consecutivo y que sus acciones impactaron a más de 2.1 millones de beneficiarios.

El modelo se ha ampliado hacia una alimentación escolar con componentes de salud y sostenibilidad. En Monte Plata, la Escuela Profesora Camila Beato Salas participa en un proyecto de cooperación entre la FAO y el INABIE que incluye huertos escolares, captación de agua de lluvia, cocinas mejoradas, productos locales y educación alimentaria.

La herramienta OptiWaste, utilizada en ese centro, permite medir los desperdicios alimentarios para identificar oportunidades de mejora en las recetas y en el aprovechamiento de las raciones. El proyecto también se implementa en otros centros educativos de Monte Plata y San Juan.

La producción y la protección social

El acceso a los alimentos depende tanto de la oferta como de la capacidad de compra. Por eso, el crecimiento del empleo y la protección social influyen en la posibilidad de que los hogares mantengan una alimentación regular, especialmente cuando aumentan los precios o disminuyen los ingresos.

La producción agropecuaria aporta otro elemento: una mayor disponibilidad de alimentos producidos en el territorio puede fortalecer el abastecimiento y conectar la demanda pública con los productores. La FAO ha señalado que consolidar la productividad agrícola sigue siendo necesario para sostener los resultados alcanzados.

El proceso también requirió coordinación institucional. En el ámbito nacional participan entidades vinculadas con alimentación, agricultura, educación, salud, protección social y planificación; en el internacional, la FAO acompaña con asistencia técnica y medición comparativa.

¿Qué significa estar fuera del Mapa del Hambre para la población?

Significa que, según la medición de la FAO, la proporción estimada de personas subalimentadas quedó por debajo de 2.5 % durante el periodo evaluado. Es un indicador de progreso nacional y una señal de que más hogares tienen acceso suficiente a energía alimentaria que en etapas anteriores.

No significa que todas las familias coman de manera adecuada ni que el país esté libre de pobreza alimentaria. Tampoco mide por sí solo la calidad de la dieta, las deficiencias de micronutrientes, el sobrepeso o la obesidad.

La propia FAO ha advertido que la seguridad alimentaria regional enfrenta una “doble carga” de malnutrición: subalimentación y carencias nutricionales, junto con sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles. En consecuencia, salir del mapa resuelve una clasificación específica, pero deja abierta una agenda más amplia relacionada con la nutrición.

Para la imagen internacional dominicana, el resultado tiene un significado adicional. La FAO presenta al país como el quinto de la región en salir del Mapa del Hambre y vincula el logro con políticas sostenidas, compromiso político y trabajo conjunto con productores y actores del sistema alimentario.

Para la diáspora, el dato ofrece un punto de referencia verificable sobre la transformación social del país. No se trata únicamente de una distinción simbólica: es una medición internacional que reconoce una reducción prolongada de la subalimentación.

Lo que debe saber la diáspora sobre este logro

Las cifras nacionales no describen de la misma manera a todas las provincias, municipios o familias. Un promedio puede ocultar diferencias territoriales y sociales, por lo que la salida del mapa no elimina la necesidad de observar quiénes tienen mayores dificultades para acceder a alimentos nutritivos.

La experiencia dominicana muestra que la seguridad alimentaria depende de varios sistemas conectados. La escuela puede servir como espacio de nutrición y educación; la agricultura, como fuente de alimentos y empleo; la protección social, como apoyo ante la pérdida de ingresos; y la cooperación internacional, como asistencia técnica para mejorar programas y medir resultados.

También demuestra la importancia de distinguir entre disponibilidad y acceso. Un país puede producir alimentos suficientes y, aun así, tener hogares que no logran comprarlos o recibirlos regularmente. De ahí que la FAO relacione la reducción del hambre con factores económicos, sociales e institucionales, y no únicamente con la producción agrícola.

La cooperación FAO-INABIE en escuelas saludables y sostenibles ilustra una etapa más compleja del proceso: además de alimentar a los estudiantes, busca promover hábitos saludables, reducir desperdicios, aprovechar productos locales y vincular el aprendizaje con el cuidado del agua y del ambiente.

¿Qué retos quedan para la seguridad alimentaria en el país?

El primer reto consiste en mantener el resultado por debajo del umbral de 2.5 %. Las crisis económicas, los fenómenos climáticos, el encarecimiento de los alimentos y la pérdida de empleos pueden afectar rápidamente la capacidad de compra de los hogares.

El segundo es mejorar la calidad de la alimentación. Una dieta suficiente en calorías no necesariamente aporta proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes en las proporciones necesarias. La agenda de seguridad alimentaria debe considerar, por tanto, hambre, malnutrición, sobrepeso y obesidad dentro de un mismo panorama.

El tercero es fortalecer la productividad y la resiliencia agrícola. La FAO ha indicado que la innovación, la inversión, el desarrollo científico y la cooperación internacional son importantes para mejorar la producción y garantizar el acceso a los alimentos.

El cuarto reto es reducir las pérdidas y desperdicios. La experiencia de OptiWaste en el programa escolar muestra una vía concreta para recopilar datos, revisar recetas y aprovechar mejor los alimentos servidos.

Finalmente, la continuidad institucional será determinante. La salida del Mapa del Hambre reconoce un resultado alcanzado; mantenerlo exige que los programas de alimentación, protección social, salud, educación y producción respondan a las nuevas presiones que puedan enfrentar las familias dominicanas.

República Dominicana salió del Mapa del Hambre porque redujo la subalimentación por debajo del límite internacional establecido por la FAO, después de un proceso de varias décadas y de políticas que combinaron crecimiento, empleo, protección social, alimentación escolar y producción. El logro merece reconocimiento, pero su significado más completo está en convertir esa reducción estadística en una seguridad alimentaria duradera y accesible para todos los hogares.

¿Qué experiencia de alimentación escolar, producción local o apoyo comunitario ha marcado la vida de tu familia dominicana?

Preguntas frecuentes sobre la salida de República Dominicana del Mapa del Hambre

¿Qué es el Mapa del Hambre de la FAO?

Es una representación basada en la prevalencia de la subalimentación, que estima la proporción de personas cuyo consumo habitual no cubre sus necesidades de energía alimentaria. La clasificación utiliza un umbral internacional: los países cuya prevalencia queda por debajo de 2.5 % dejan de figurar en el mapa.

¿Cuándo salió República Dominicana del Mapa del Hambre?

La FAO confirmó que el país redujo la prevalencia de la subalimentación por debajo de 2.5 % durante el periodo 2023-2025. La institución vinculó el resultado con políticas sostenidas, compromiso político y colaboración entre productores, instituciones y otros actores del sistema alimentario.

¿Qué políticas ayudaron a reducir el hambre?

El proceso combinó crecimiento económico, menor pobreza, generación de empleos, protección social, alimentación escolar y medidas para mejorar el acceso a los alimentos. La FAO también resaltó la importancia de fortalecer la productividad agrícola y coordinar acciones entre distintos sectores públicos y sociales.

¿Estar fuera del mapa significa que nadie pasa hambre?

No. Significa que la prevalencia estimada de subalimentación quedó por debajo de 2.5 % en el periodo evaluado. Persisten desafíos relacionados con pobreza, acceso económico, calidad de la dieta, deficiencias nutricionales, sobrepeso y obesidad, que no se resuelven con un solo indicador.

¿Por qué es importante el Programa de Alimentación Escolar?

El programa entrega alimentos durante la jornada escolar y apoya a las familias beneficiarias. El INABIE informa que alcanza a más de 2.1 millones de personas en más de 7,100 centros educativos, mientras la cooperación con la FAO incorpora nutrición, productos locales, sostenibilidad y reducción de desperdicios.


Referencias

INABIE – noticia sobre alimentación escolar (2024)
FAO – discurso lanzamiento informe SOFI 2026
FAO República Dominicana – página institucional
FAO – noticia reducción de subalimentación RD (2025)


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Gabriel Dalexander es director editorial de La Tierra de Mis Amores. Es CTO de Digital Global Network y tiene más de 30 años de experiencia en tecnología y transformación digital. Fue CIO y director de IT en reconocidas instituciones educativas de Estados…

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