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XI Encuentro Turístico de Samaná: Impulsando el desarrollo local a través del auge de cruceros

Descubre cómo el XI Encuentro Turístico de Samaná impulsa el desarrollo local sostenible aprovechando el auge de cruceros para beneficiar a la comunidad y economía dominicana.

A pocas semanas de que Arroyo Barril reciba su primer crucero desde la nueva terminal Port Samaná, la provincia enfrenta una pregunta decisiva: ¿cómo convertir el desembarco de miles de visitantes en empleos, negocios, orgullo local y oportunidades que permanezcan cuando el barco vuelva a zarpar? Esa fue la preocupación central del XI Encuentro Anual para el Desarrollo Turístico de Samaná, celebrado en Puerto Bahía bajo el lema “Samaná, Navegando Hacia una Nueva Era”.

Del movimiento portuario al desarrollo local

Organizado por el Clúster Turístico de Samaná y la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas de Samaná, con el apoyo del Ministerio de Turismo, el encuentro reunió a representantes del sector público, empresas turísticas, especialistas en cruceros y actores vinculados al desarrollo de destinos. La jornada se concentró en infraestructura, comercio, hotelería, capacitación, calidad del servicio y sostenibilidad ambiental, asuntos que determinarán si el crecimiento portuario tendrá un efecto amplio en la economía provincial, según la cobertura de El Nuevo Diario.

La discusión llega en un momento de expansión para la actividad de cruceros en Samaná. La nueva terminal de Arroyo Barril tiene prevista su apertura para el 24 de noviembre de 2026 y podrá recibir simultáneamente dos embarcaciones de clase Oasis. Las proyecciones presentadas durante el encuentro contemplan 10,000 pasajeros durante 2026, 220,000 en 2027 y 450,000 en 2028.

📊 Proyección de crecimiento: Port Samaná prevé pasar de 10,000 pasajeros en 2026 a 450,000 en 2028, de acuerdo con las cifras presentadas en el encuentro y recogidas por el portal de Roberto Cavada.

El volumen proyectado modifica la escala del desafío. Una llegada ocasional puede ser atendida con respuestas puntuales; cientos de miles de pasajeros requieren coordinación permanente, servicios confiables, transporte organizado, excursiones bien diseñadas, comercios preparados y una relación clara entre la terminal y las comunidades cercanas.

La meta, por tanto, no debe reducirse a contar barcos. El indicador más importante será la capacidad de Samaná para generar valor local: cuánto compran los visitantes, qué empresas participan, cuántos empleos se crean, qué proporción de los servicios es ofrecida por residentes y cuántos cruceristas regresan para conocer la provincia con más tiempo.

Una terminal como puerta de entrada, no como destino aislado

Durante la apertura del encuentro, Javier Lara Reinhold, presidente del Clúster Turístico de Samaná, planteó que Samaná Bayport y Port Samaná colocan a la provincia ante una etapa de posibilidades, pero también ante la obligación de lograr que el crecimiento se sienta fuera de las instalaciones portuarias.

Su planteamiento parte de una idea sencilla: el pasajero no recuerda únicamente el muelle. Recuerda el recorrido por las calles, el trato recibido, la comida, la playa, la excursión, la música, el paisaje y la conversación con la gente. La terminal es el punto de llegada; la experiencia completa se construye en la provincia.

Esa visión coloca en el centro a sectores que a menudo quedan dispersos cuando se habla de grandes inversiones: restaurantes, guías, transportistas, artesanos, comercios, productores, emprendedores y trabajadores independientes. Si estos actores operan de manera coordinada, una escala de pocas horas puede distribuir ingresos en varios municipios y fortalecer la identidad turística de Samaná.

La oportunidad también exige orden. La llegada masiva de visitantes demanda información precisa, rutas seguras, señalización, servicios sanitarios, mecanismos de atención al consumidor y criterios comunes para las excursiones. La calidad no dependerá solo de la infraestructura nueva, sino de la suma de miles de interacciones pequeñas entre visitantes y residentes.

La capacitación como inversión estratégica

Abelardo Melgen Acra, presidente de AHETSA, advirtió que el aumento de las llegadas debe traducirse en resultados tangibles y estar acompañado por hoteles, comercios y personal capacitado para atender el flujo de viajeros. La posición fue recogida por un reportaje de Acento sobre el auge de los cruceros.

La capacitación no consiste únicamente en aprender protocolos de servicio. Incluye comunicación, manejo de grupos, conocimiento del patrimonio, primeros auxilios, idiomas, ventas responsables, protección ambiental y capacidad para explicar la historia local sin convertirla en una escenificación vacía.

Para Samaná, formar talento local tiene una importancia adicional: permite que una parte mayor del gasto permanezca en la provincia. Un visitante que contrata a un guía residente, come en un negocio local, compra una pieza de un artesano o participa en una excursión operada por emprendedores samanenses contribuye a una cadena económica más extensa que la de una visita limitada a instalaciones controladas por grandes compañías.

La capacitación también puede elevar la confianza del visitante. Un servicio puntual, transparente y bien informado reduce conflictos, mejora la reputación del destino y aumenta las posibilidades de que el crucerista recomiende Samaná o regrese mediante otra modalidad de viaje.

El objetivo: que el crucerista vuelva

Una de las ponencias más relevantes fue presentada por Juan Manuel Santana, experto en gestión de destinos y ejecutivo de Maixal, Culinary Culture in Motion, quien participó desde Puerto Vallarta, México. Su propuesta invitó a dejar de considerar al crucerista como un pasajero de paso y empezar a verlo como un visitante con potencial para convertirse en huésped.

La diferencia es fundamental. La escala suele durar unas horas; una estadía posterior puede extenderse por varios días y conectar al viajero con hoteles, restaurantes, excursiones, playas, reservas naturales, comunidades y experiencias culturales. Para conseguirlo, la promoción debe comenzar antes de que el pasajero abandone la terminal y continuar después de su regreso a casa.

Santana presentó como referencia la experiencia de Puerto Vallarta, donde hoteles, guías, taxistas y otros participantes trabajan con una orientación común para estimular nuevas visitas. A partir de ese modelo propuso un piloto denominado Back to Samaná, concebido para vincular terminal, excursiones, restaurantes, transporte y hoteles bajo una estrategia compartida.

El proyecto contempla medir consultas, reservas, estancias y gasto asociado a los viajeros que regresen. Esa medición sería decisiva: permitiría distinguir entre una campaña atractiva en apariencia y una política turística que realmente produzca nuevas visitas.

Las cifras y el reto de la distribución

Las proyecciones presentadas para Port Samaná incluyen una derrama de entre US$100 y US$120 por crucerista, además de 1,000 empleos directos y 2,500 indirectos. Estos datos fueron divulgados por medios que cubrieron el encuentro, entre ellos el portal AlMomento.net sobre empleos y derrama.

IndicadorProyección divulgada
Pasajeros en 202610,000
Pasajeros en 2027220,000
Pasajeros en 2028450,000
Derrama estimada por cruceristaUS$100–US$120
Empleos directos1,000
Empleos indirectos2,500

Estas cifras representan una posibilidad, no un resultado automático. La derrama estimada solo tendrá impacto provincial si existen mecanismos para que los negocios locales puedan competir, ofrecer servicios formales y conectarse con los operadores de excursiones y con la terminal.

También será importante observar cómo se distribuyen los beneficios. La actividad puede abrir oportunidades para proveedores de alimentos, transporte, mantenimiento, seguridad, entretenimiento, comercio y servicios profesionales. Pero para que esa expansión sea inclusiva, los pequeños negocios necesitan información, financiamiento, capacitación y reglas claras.

El encuentro apuntó precisamente hacia esa necesidad de coordinación. Melgen Acra anunció la intención de impulsar una mesa de trabajo junto al Clúster, las autoridades y los sectores productivos para identificar iniciativas, evaluar resultados y mantener aquellas que demuestren efectividad. Ese seguimiento puede convertirse en una herramienta de transparencia y planificación.

Sostenibilidad: proteger aquello que atrae

El crecimiento de los cruceros no puede separarse de la protección de los ecosistemas que hacen atractiva a Samaná. La provincia es reconocida por sus paisajes costeros, playas, áreas marinas y biodiversidad; por eso, el desarrollo turístico debe evitar que el aumento de visitantes deteriore precisamente los recursos que sostienen la economía.

Durante el encuentro se planteó la necesidad de preservar los ecosistemas marinos y costeros frente a los desafíos ambientales asociados a la expansión de la actividad, según la crónica de El Nuevo Diario sobre sostenibilidad.

La sostenibilidad debe expresarse en decisiones concretas: manejo adecuado de residuos, control de las excursiones, protección de áreas sensibles, reducción de impactos sobre playas y manglares, uso responsable del agua y educación ambiental para visitantes y prestadores de servicios.

La identidad dominicana de Samaná también forma parte de esa protección. El turismo responsable no presenta la cultura como un adorno, sino como una expresión viva de la comunidad. La gastronomía, la música, las tradiciones, la artesanía, la memoria de los pueblos y la hospitalidad local pueden enriquecer la experiencia siempre que sus protagonistas participen y reciban beneficios justos.

Una oportunidad para la provincia

La inauguración anunciada de Port Samaná coincide con una etapa en la que la provincia debe decidir qué tipo de destino quiere construir. Puede limitarse a recibir pasajeros, vender excursiones rápidas y observar cómo la mayor parte del valor se concentra en pocos actores. O puede organizar una estrategia que conecte el puerto con el territorio, la gente, los negocios locales y el patrimonio natural.

La segunda ruta exige paciencia, coordinación y medición. También exige reconocer que el éxito turístico no se define solo por la cantidad de visitantes, sino por la calidad de los empleos, la duración de las estadías, la participación de las comunidades, la satisfacción del viajero y la conservación de los recursos.

Samaná tiene una oportunidad extraordinaria para mostrar que la modernización portuaria y el orgullo por lo dominicano pueden avanzar juntos. Cada barco que llegue a Arroyo Barril puede ser una fuente de ingresos, pero también una invitación a conocer mejor la provincia. El desafío consiste en hacer que esa primera impresión sea tan auténtica, organizada y memorable que el visitante no se marche pensando únicamente en el crucero, sino en volver para vivir Samaná con más tiempo.

¿Podrá el proyecto Back to Samaná convertir una escala de pocas horas en el regreso de viajeros que quieran descubrir sus playas, sabores y comunidades con mayor profundidad?


Referencias

Port Samaná: proyecciones y confianza empresarial (Roberto Cavada)
El Nuevo Diario: XI Encuentro Anual para el Desarrollo Turístico de Samaná
Acento: Samaná busca que el auge de los cruceros se traduzca en más actividad para el destino
AlMomento.net: Samaná busca convertir avance de los cruceros en más empleos
Presidencia de la República Dominicana: Anuncio de inauguración de Port Samaná


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