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Héctor Rizek Llabaly: Legado Empresarial y Cacaotero que Transformó la Provincia Duarte

Descubre el legado de Héctor Rizek Llabaly, pionero del cacao dominicano y su impacto empresarial y social en la provincia Duarte y la República Dominicana.

SAN FRANCISCO DE MACORÍS.– Cuando en la primera Gala Empresarial 2026 se apagaron las luces para dar paso al homenaje póstumo a don Héctor José Rizek Llabaly, muchos en el salón no solo recordaron a un gran empresario, sino a un hombre que cambió para siempre la forma en que la provincia Duarte se mira a sí misma: de rincón agrícola olvidado a referente mundial del cacao de alta calidad, con orgullo cibaeño y sello dominicano.

Un homenaje que trasciende una gala

La Cámara de Comercio y Producción de la Provincia Duarte convirtió su Gala Empresarial 2026 en un acto de memoria colectiva al dedicar uno de sus momentos más solemnes a la figura de don Héctor José Rizek Llabaly, en reconocimiento a una vida ligada al desarrollo agroindustrial, empresarial y social de la República Dominicana, con epicentro en San Francisco de Macorís. El reconocimiento fue recibido por su sobrino, Erick Rizek, quien subrayó que el gesto representa un acto de respeto hacia una vida marcada por el trabajo, la visión y el compromiso con el Nordeste.

En palabras del gremio empresarial, honrar a don Héctor fue, al mismo tiempo, rendir tributo a toda una generación de empresarios que levantaron proyectos de impacto nacional desde la provincia Duarte, apostando a la exportación, la industrialización agrícola y la organización comunitaria. De acuerdo con la crónica de la gala publicada en La Tierra de Mis Amores, esta primera edición reunió a representantes de los sectores empresarial, académico y social, y dejó constancia del valor histórico de Rizek en el crecimiento del cacao dominicano y del empresariado francomacorisano.

De la Ciudad del Jaya al mapa mundial del cacao

Héctor José Rizek Llabaly nació el 3 de marzo de 1931 en San Francisco de Macorís, la llamada Ciudad del Jaya, hijo de los inmigrantes palestinos Nazario Rizek Rizek y Badia Llavabaly de Rizek, quienes se establecieron en el país a inicios del siglo XX buscando nuevas oportunidades. Así lo reseñan perfiles biográficos publicados por medios como el Listín Diario, que lo describen como heredero de una tradición familiar vinculada al comercio y al cultivo de cacao, café y otros rubros agrícolas.

En 1961, con el final de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y en medio de un país convulso, el joven Héctor se involucró formalmente en el negocio de la exportación de cacao, dando continuidad a la empresa creada por su padre, Nazario Rizek, C. por A. En la década de 1970 tomó el control de la compañía, apostando por la inversión en tierras, la mejora de los métodos de cultivo y el establecimiento de relaciones comerciales directas con compradores internacionales, según reseña un reportaje de El Dinero.

El “señor del cacao” y la consolidación de Rizek Cacao

Con el paso de los años, la familia reorganizó sus operaciones bajo la marca Rizek Cacao S.A.S., empresa que se consolidó como uno de los principales grupos exportadores de cacao del país, manejando una parte significativa de la producción nacional y especializándose en cacao fino y de aroma. Un perfil corporativo de Revista Mercado lo presenta como el “señor del cacao” y destaca que, desde 1905, la familia Rizek ha estado involucrada en la producción, procesamiento y exportación de cacao para la industria mundial del chocolate.

📊 Cacao de clase mundial: República Dominicana figura entre los principales exportadores de cacao orgánico y de cacao fino del Caribe y América Latina, con una fracción relevante de ese mercado articulada por el grupo liderado por Rizek Cacao, de acuerdo con perfiles sectoriales citados por El Dinero.

A inicios de la década de 1980, la empresa Nazario Rizek, C. por A., bajo la conducción de don Héctor, alcanzó el liderazgo nacional en exportación de cacao, convirtiéndose en suplidor preferente de compradores exigentes en Europa y Norteamérica, según recordó el diario El Día. Ese salto significó más que cifras: significó que un fruto tradicional del Nordeste se posicionara como materia prima premium para chocolates de alta gama en el extranjero.

Un pionero del cacao fino y orgánico

Distintos medios coinciden en que uno de los grandes aportes de don Héctor fue la transición del cacao dominicano desde un producto masivo estándar hacia un cacao fino, diferenciado y con prácticas orientadas a la sostenibilidad. El Listín Diario lo califica como pionero en el cultivo y exportación de cacao fino y de aroma, y uno de los exportadores más importantes del mundo en ese segmento.

De acuerdo con un texto de análisis publicado en Acento, bajo su liderazgo el cacao dominicano dejó de ser una simple materia prima anónima y pasó a reconocerse como un producto con identidad, vinculado a prácticas orgánicas, trazabilidad y relaciones directas con chocolateros artesanales y grandes marcas. En esa transformación se combinan la visión empresarial, la inversión en calidad y una lectura temprana de las demandas del mercado internacional.

El impacto económico y social en la provincia Duarte

El fortalecimiento de la industria cacaotera no solo se tradujo en contratos internacionales, sino en empleos, ingresos y encadenamientos productivos en la región Nordeste. La Cámara de Comercio de la Provincia Duarte resaltó, durante la Gala Empresarial 2026, que la trayectoria de don Héctor convirtió al cacao en plataforma de crecimiento económico y generación de empleos, con un efecto directo en comunidades rurales y en el tejido empresarial francomacorisano.

Un reportaje de El Nacional subraya que la influencia de Rizek impactó positivamente a miles de familias, especialmente en zonas agrícolas, gracias a la combinación de agricultura, procesamiento e iniciativas de asistencia técnica para pequeños productores. La propia fundación vinculada al grupo ha reportado programas de apoyo que alcanzan a miles de productores con asesoría y financiamiento productivo, como recoge El Dinero al describir los proyectos de formación de talento humano en cacao y café.

Educación, instituciones y desarrollo comunitario

Más allá de los negocios, una parte esencial del legado de don Héctor se encuentra en la educación y el fortalecimiento institucional en el Nordeste. El Listín Diario recuerda que fue uno de los fundadores de la Universidad Nordestana y presidente de la fundación de la Universidad Católica Nordestana (UCNE), además de creador de la Fundación para el Desarrollo de la Provincia Duarte y de iniciativas ligadas a la asistencia social y al manejo orgánico de plantaciones cacaoteras, como la Fundación para la Asistencia Social Recuperación y Manejo Orgánico de Plantaciones Cacaoteras (Fuparoca).

En esa misma línea, la nota de Acento sobre su fallecimiento lo describe como un “mecenas del cacao” y subraya que su compromiso trascendió lo agroindustrial para abarcar la educación y el desarrollo social, con respaldo a escuelas, proyectos de agua potable, construcción de puentes y planes de reforestación en zonas cacaoteras. Estas acciones se alinean con lo resaltado por la Cámara de Comercio en la Gala Empresarial 2026: programas de reforestación, formación de productores, proyectos de agua potable y obras de impacto social vinculadas de forma directa a su trayectoria.

Programas de reforestación y manejo sostenible

El Nordeste, marcado históricamente por la agricultura de cacao, ha sufrido los efectos de la deforestación y la erosión de suelos. En ese contexto, el grupo Rizek impulsó programas de reforestación asociados al cacao como cultivo de sombra, y, según perfila Revista Mercado al describir la historia del grupo, en 1999 se lanzó el programa PAROCA para renovar más de 2,500 pequeñas fincas de cacao afectadas por el huracán Georges, combinando asistencia técnica con recuperación ambiental.

Estos esfuerzos apoyaron la transición hacia modelos de producción más resilientes, integrando árboles de sombra, mejores prácticas agronómicas y componentes de apoyo social. El énfasis en cacao orgánico y manejo sostenible se convirtió, además, en una ventaja competitiva frente a los mercados más exigentes.

Reconocimientos y distinciones a lo largo de una vida

A lo largo de más de cinco décadas de trabajo, las instituciones públicas y privadas fueron reconociendo el aporte de don Héctor. Listín Diario detalla que fue galardonado como Mejor Exportador Agrícola en 1993, declarado hijo meritorio por el Ayuntamiento de San Francisco de Macorís en 1995, y premiado como Hombre de Empresa en 1996. En 1999 recibió la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Caballero, una de las principales condecoraciones del Estado dominicano.

Otros reconocimientos incluyen el premio Agroempresario del Año, otorgado por la Junta Agroempresarial Dominicana, y el Galardón al Mérito Industrial de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) en 2022, según el mismo recuento del Listín. El Dinero recuerda que en 1998 fue seleccionado como Empresario del Año y que recibió múltiples reconocimientos nacionales e internacionales relacionados con la cacaocultura.

💡 ¿Sabías que? Además de su liderazgo empresarial, don Héctor fue miembro de la Junta Monetaria del Banco Central desde 1985, lo que evidencia la confianza del Estado en su criterio económico, de acuerdo con un perfil del grupo publicado por Revista Mercado.

Un estilo empresarial con rostro humano

Las semblanzas publicadas tras su fallecimiento coinciden en describirlo como un empresario discreto, de trabajo tenaz y fuerte sentido de responsabilidad social. El Día lo presenta como un líder que concibió la empresa como motor de desarrollo colectivo, mientras que un artículo de opinión en Hoy lo define como referente de integridad, trabajo honrado y compromiso con el país.

En esas valoraciones aparece una constante: la idea de que el éxito empresarial no se mide solo en activos o exportaciones, sino en empleos dignos, oportunidades para los jóvenes del campo y apoyo a iniciativas educativas. Esa visión explica, en parte, por qué su apellido se convirtió en sinónimo de potencia empresarial y, al mismo tiempo, de arraigo comunitario, como comenta una reflexión publicada en Diario Libre.

Familia, relevo generacional y continuidad del legado

Más allá de las cifras y premios, varios artículos coinciden en que uno de los mayores orgullos de don Héctor fue la familia que formó y el relevo generacional que logró en la dirección de los negocios. El Día subraya que, junto a su esposa Ela Sarah Sued, formó un hogar del que surgió una nueva generación de líderes empresariales, con sus hijos Héctor José y Samir Rizek Sued al frente de la expansión y diversificación del grupo, como también describe El Dinero.

Esta combinación de experiencia fundacional y liderazgo de nuevas generaciones permitió que la marca Rizek Cacao se mantuviera vigente en un mercado global cada vez más competitivo, extendiendo la huella de la provincia Duarte más allá de las fronteras y reforzando la sensación de orgullo local cada vez que una barra de chocolate de alta gama, en cualquier parte del mundo, lleva cacao dominicano.

La despedida de un patriarca del Nordeste

Don Héctor José Rizek Llabaly falleció el sábado 28 de marzo de 2026, a los 95 años, por complicaciones de salud. Su partida fue lamentada por instituciones empresariales, académicas y comunitarias de todo el país, y el Ayuntamiento de San Francisco de Macorís declaró tres días de duelo municipal, según informó Acento. El velatorio se realizó en la Funeraria Blandino de Santo Domingo y los restos fueron sepultados en el Cementerio Puerta del Cielo.

En las palabras de despedida, organizaciones como EDUCA destacaron su compromiso con la educación, mientras que la prensa regional lo describió como el hombre que llevó el nombre del Nordeste a los mercados más exigentes del mundo. En ese marco de duelo y gratitud, la Gala Empresarial 2026 de la Cámara de Comercio de Duarte se convirtió en un escenario simbólico para reafirmar que su legado no se agota en el recuerdo, sino que sigue presente en cada finca cacaotera que apuesta por la calidad, en cada aula universitaria del Nordeste y en cada emprendimiento que nace inspirado en la idea de que desde la provincia también se puede transformar el país.

El legado empresarial y cacaotero de Héctor Rizek Llabaly es, en el fondo, una historia de identidad: la de una región que aprendió a reconocerse en el cacao, en el trabajo honrado y en la convicción de que el desarrollo económico y la dignidad social deben caminar juntos. Cada vez que la Cámara de Comercio de la Provincia Duarte reconozca a una nueva generación de empresarios en su gala anual, será inevitable mirar hacia atrás y recordar al hombre que demostró que desde la Ciudad del Jaya se puede hablarle de tú a tú al mundo.

¿Qué crees que deben aprender las nuevas generaciones de emprendedores dominicanos del modo en que don Héctor convirtió el cacao del Nordeste en símbolo de orgullo nacional e identidad local?


Referencias

Héctor Rizek Llabaly, el “señor del cacao” deja un legado de trabajo y aportes al país (Listín Diario)
Héctor José Rizek Llabaly: una historia con sabor a cacao (El Dinero)
Don Héctor José Rizek Llabaly: legado de trabajo, visión y compromiso con el país (Hoy)
El Nordeste llora por la muerte de Héctor José Rizek Llabaly, el mecenas del cacao (Acento)
Grupo Rizek: historia y perfil empresarial (Revista Mercado)


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