La escena es común en cualquier barrio del país: una persona que “se siente bien” se toma la presión en la farmacia “por curiosidad” y descubre que la tiene por las nubes. No duele, no avisa, pero la hipertensión arterial se ha convertido en uno de los enemigos silenciosos más importantes de la salud del pueblo dominicano, desde los jóvenes trabajadores hasta nuestros adultos mayores.
¿Qué es la hipertensión y por qué es tan peligrosa?
La hipertensión arterial es cuando la presión con la que la sangre empuja las paredes de las arterias se mantiene constantemente demasiado alta. La Organización Mundial de la Salud explica que, en adultos, se habla de hipertensión cuando la presión es igual o mayor de 140/90 mmHg en mediciones hechas en días distintos, siempre por un profesional de salud o con equipos validados según detalla la propia OMS en su ficha sobre hipertensión. Cuando esto ocurre, el corazón tiene que esforzarse más de la cuenta para bombear la sangre a todo el cuerpo, y las arterias se van dañando con el tiempo.
La doctora Bianca Bandarra, de Mayo Clinic Healthcare, describe la hipertensión como una condición frecuente que afecta directamente a las arterias: la fuerza de la sangre contra las paredes arteriales se mantiene elevada de forma constante, obligando al corazón a trabajar más de lo normal y aumentando el desgaste del sistema cardiovascular a largo plazo, según recoge un reportaje de La Tierra de Mis Amores basado en información de Mayo Clinic.
💡 ¿Sabías que? La OMS estima que el número de adultos con hipertensión casi se duplicó de 650 millones en 1990 a alrededor de 1.400 millones en 2024, con un aumento especialmente marcado en países de ingresos bajos y medianos, categoría donde se ubica República Dominicana según señala la OMS en su ficha sobre hipertensión.
Lo más preocupante es que, en la mayoría de los casos, la hipertensión no produce síntomas claros. Bandarra subraya que puede ser una enfermedad “silenciosa”: muchas personas la padecen sin darse cuenta, y durante años va dañando vasos sanguíneos y órganos vitales sin dar señales evidentes, según la reseña publicada por La Tierra de Mis Amores. Solo cuando las cifras están muy elevadas pueden aparecer síntomas como dolor de cabeza intenso, visión borrosa, dolor en el pecho, palpitaciones, dificultad para respirar o sangrado nasal, lo que en ocasiones indica una crisis hipertensiva que requiere atención inmediata.
La hipertensión en República Dominicana: una realidad que no podemos ignorar
En el país, la hipertensión es un problema de salud pública de primera línea. El Ministerio de Salud Pública ha señalado que República Dominicana tiene una prevalencia de hipertensión arterial de 32.3 % en la población adulta, de acuerdo con declaraciones de la doctora Andelys de la Rosa, directora de Enfermedades No Transmisibles, recogidas por el propio Ministerio de Salud Pública.
📊 Prevalencia preocupante: Según el Ministerio de Salud Pública, alrededor de un 32.3 % de los adultos dominicanos viven con hipertensión arterial, lo que la convierte en una de las condiciones crónicas más frecuentes en el país, de acuerdo a datos divulgados por el Ministerio de Salud Pública.
Pero el reto no es solo cuántas personas la tienen, sino cuántas lo saben y la controlan. En un foro organizado por la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de Salud, el ministro Daniel Rivera informó que en la población general un 46 % de adultos desconocen que son hipertensos y apenas un 42 % recibe diagnóstico y tratamiento adecuados, cifras divulgadas por la OPS en su nota sobre el Día Mundial de la Hipertensión en República Dominicana. Es decir, hay miles de dominicanos caminando por nuestras calles sin saber que su presión está dañando silenciosamente su corazón, cerebro y riñones.
Un problema que puede aparecer a cualquier edad
Aunque mucha gente asocia hipertensión con “gente mayor”, la realidad actual es distinta. A nivel mundial se observa un aumento en la hipertensión en adultos jóvenes y de mediana edad, impulsado por cambios en estilo de vida, sedentarismo, obesidad, alto consumo de sal y estrés, como describe Mayo Clinic a través del análisis de la doctora Bianca Bandarra citado en La Tierra de Mis Amores.
Instituciones pediátricas europeas y americanas han documentado además que la hipertensión ya se detecta en infancia y adolescencia, sobre todo asociada a obesidad, alimentación ultraprocesada y falta de actividad física, según recopilaciones de prevención de hipertensión en la infancia elaboradas por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. Aunque los datos específicos dominicanos en niños son limitados en la esfera pública, la realidad de nuestros entornos urbanos —comida rápida, baja actividad física, largas horas frente a pantallas— apunta en la misma dirección.
Factores de riesgo en el contexto dominicano
La hipertensión no aparece “porque sí”. Hay elementos que no podemos cambiar, como la edad, la genética o los antecedentes familiares, pero muchos otros dependen de nuestro estilo de vida. El Instituto Nacional del Corazón de Estados Unidos (NHLBI) detalla que la presión arterial alta suele ser hereditaria y que la edad, ciertos medicamentos y otras enfermedades influyen, pero resalta que hábitos poco saludables son determinantes centrales, como la alimentación rica en sal, exceso de alcohol, sedentarismo y falta de sueño.
En República Dominicana, varios de estos factores se combinan con características culturales y sociales muy concretas.
Alimentación: el doble filo de nuestra buena mesa
Nuestra gastronomía es motivo de orgullo, pero ciertos patrones alimentarios tradicionales y modernos pueden disparar el riesgo de hipertensión:
- Uso abundante de sal y cubitos sazonadores en guisos, carnes y habichuelas. La OMS recomienda no superar los 2 gramos de sodio al día (aproximadamente 5 gramos de sal) para reducir la presión arterial, meta que se torna difícil cuando se abusa de productos procesados y sazonadores, como insiste la OMS en sus recomendaciones.
- Consumo frecuente de embutidos, frituras y alimentos ultraprocesados, que suelen tener sodio y grasas saturadas en exceso.
- Bajo consumo diario de frutas y vegetales frescos, que aportan potasio, fibra y antioxidantes protectores.
La doctora Bandarra resalta que una ingesta excesiva de sal, poca ingesta de potasio y una alimentación poco balanceada son factores clave que aumentan el riesgo de hipertensión, mientras que una dieta cardiosaludable rica en frutas, verduras y cereales integrales ayuda a prevenirla, según la reseña basada en Mayo Clinic publicada por La Tierra de Mis Amores.
Sedentarismo, estrés y el ritmo de vida urbano
El estilo de vida dominicano ha cambiado. Menos caminatas, más motoconchos y vehículos, más trabajos sedentarios frente a computadoras, y largas jornadas laborales. El NHLBI resalta que la falta de actividad física, el estrés crónico, dormir poco y trabajar en horarios prolongados o irregulares incrementan el riesgo de hipertensión, al igual que las dificultades económicas y el entorno social.
En las grandes ciudades, muchos dominicanos lidian con tapones, inseguridad y presión laboral, lo que alimenta el estrés. Si a eso se suma poco ejercicio y mala alimentación, el terreno para la hipertensión está sembrado.
Tabaco, alcohol y otras sustancias
El consumo de tabaco sigue siendo un factor importante. El Ministerio de Salud Pública declaró en 2021 que todos los establecimientos de salud públicos y privados del país, incluyendo su perímetro, son espacios libres de humo de tabaco, mediante la Resolución 000066-2021, que actualiza una norma previa de 2015, según informa el propio Ministerio de Salud Pública. Esta medida busca proteger tanto a fumadores como a personas expuestas al humo ajeno.
La Fundación Española del Corazón subraya que el tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca, y que en personas hipertensas multiplica el daño cardiovascular. Además, el consumo excesivo de alcohol también eleva la presión y genera otras complicaciones metabólicas, según la misma fundación.
Consecuencias: del corazón al cerebro y los riñones
Ignorar la presión alta sale caro. Tanto la doctora Bianca Bandarra como la OMS coinciden en que la hipertensión es el principal factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, incluyendo infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares, así como para insuficiencia cardíaca, enfermedad renal crónica y problemas visuales graves, de acuerdo a las fichas informativas de Mayo Clinic y la OMS.
La OMS detalla que reducir la hipertensión disminuye el riesgo de:
- Infartos de miocardio
- Accidentes cerebrovasculares
- Daño renal
- Problemas oculares
- Otras complicaciones cardiovasculares
Además, Bandarra advierte que la hipertensión no tratada aumenta el riesgo de demencia y síndrome metabólico, un conjunto de condiciones que incrementa la probabilidad de desarrollar diabetes y complicaciones cardiovasculares, como recoge La Tierra de Mis Amores a partir de su entrevista con Mayo Clinic.
En un país donde las enfermedades cardiovasculares figuran entre las principales causas de muerte, cada hipertenso no diagnosticado o mal controlado representa una bomba de tiempo para su familia y para el sistema de salud.
¿Cómo saber si tengo la presión alta?
No basta con “sentirse bien”. La única forma fiable de conocer la presión arterial es medirla. La OMS insiste en que el diagnóstico de hipertensión debe basarse en mediciones realizadas en al menos dos días distintos, donde la presión sistólica sea igual o superior a 140 mmHg y/o la diastólica igual o superior a 90 mmHg, con equipos adecuados y personal entrenado.
- Medirla siempre a la misma hora del día.
- Estar sentado, relajado, sin haber fumado, comido ni hecho ejercicio en los 30 minutos previos.
- Apoyar bien la espalda, no cruzar las piernas y colocar el brazo a la altura del corazón.
- Hacer dos mediciones separadas por al menos dos minutos y anotar el promedio, según detalla la fundación en su guía de medición de presión arterial.
Personas con diabetes, enfermedad renal, obesidad o antecedentes familiares de hipertensión deben chequearse con mayor frecuencia. Bandarra enfatiza que una simple medición de presión es una herramienta de cribado esencial para detectar la enfermedad de forma precoz, de acuerdo con la entrevista difundida por La Tierra de Mis Amores.
Qué está haciendo República Dominicana: la estrategia HEARTS y espacios libres de humo
El país no se ha quedado de brazos cruzados. Desde 2019, el Ministerio de Salud Pública implementa en las Unidades de Atención Primaria la estrategia HEARTS, promovida por la OMS y la OPS, para mejorar la prevención y el control de la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares. La doctora Andelys de la Rosa explicó que HEARTS busca identificar factores de riesgo, garantizar detección oportuna y ofrecer tratamiento estandarizado de la hipertensión en la atención primaria, según reportó la OPS en una nota sobre la conmemoración del Día Mundial de la Hipertensión en el país.
De acuerdo con esa misma nota, para 2023 unos 66,845 pacientes formaban parte de la estrategia, y alrededor del 67 % mantenía la presión controlada por debajo de 140/90 mmHg con seguimiento protocolizado. Además, la proyección oficial es que para 2025 HEARTS se consolide como modelo de manejo del riesgo cardiovascular en atención primaria, incluyendo hipertensión, diabetes y dislipidemia.
En paralelo, la declaración de centros de salud como espacios libres de humo de tabaco apuntala un mensaje claro: cuidar el corazón también es política pública, no solo responsabilidad individual, según la Resolución 000066-2021 divulgada por el Ministerio de Salud Pública.
Prevención y manejo desde el estilo de vida dominicano
Los medicamentos para la hipertensión son efectivos y muchas personas los necesitarán de por vida, pero eso no significa que el estilo de vida no importe. La OMS y organizaciones cardiológicas coinciden en que los cambios de hábitos pueden prevenir la hipertensión y, en personas ya diagnosticadas, ayudar a reducir las cifras y las dosis de fármacos.
Alimentación cardiosaludable “a lo dominicano”
No se trata de renunciar a ser dominicano, sino de ajustar la forma en que comemos:
- Reducir la sal: cocinar con menos sal y menos cubitos sazonadores, probar hierbas, ajo, cebolla, agrio de naranja y especias naturales para dar sabor. La OMS recomienda no superar los 2 gramos de sodio diarios.
- Aumentar frutas y vegetales: agregar ensaladas de aguacate, tomate, pepino, repollo o lechuga al plato del día; incluir frutas locales como piña, papaya, mango, guineo y naranja de forma cotidiana, tal como recomienda la OMS al señalar el consumo de frutas y hortalizas como pilar para reducir la presión.
- Cambiar frituras por métodos más saludables: preferir asados, sancochados, horneados o al vapor en lugar de freír todo en aceite repetido.
- Elegir mejor las proteínas: dar más espacio al pescado y al pollo sin piel, reduciendo el consumo de carnes rojas y embutidos, en línea con las recomendaciones cardiosaludables reseñadas por la Fundación Española del Corazón.
Moverse más, con lo que tenemos a mano
No es obligatorio pagar un gimnasio. La OMS sugiere al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada (como caminar rápido) o 75 minutos de actividad intensa (como correr), más ejercicios de fuerza dos días a la semana, como recoge su ficha sobre hipertensión. Para la vida dominicana, eso puede traducirse en:
- Caminar a buen ritmo en el barrio 30 minutos al día.
- Bailar merengue o bachata en casa como forma de ejercicio.
- Usar las escaleras en vez del ascensor cuando sea posible.
- Participar en ligas deportivas comunitarias o juegos en el parque.
Dejar el tabaco y moderar el alcohol
Cada cigarrillo y cada trago cuentan. La Fundación Española del Corazón asegura que dejar de fumar tiene efectos beneficiosos superiores a cualquier medicación para la hipertensión, y la OMS advierte que el consumo excesivo de alcohol aumenta la presión arterial y otros riesgos cardiovasculares.
En términos prácticos:
- Buscar apoyo médico y psicológico para dejar de fumar.
- Evitar fumar cerca de niños, embarazadas o personas con enfermedades cardiacas.
- Limitar el alcohol a un máximo de una copa al día en mujeres y dos en hombres, tal como sugiere la OMS en sus orientaciones sobre hipertensión.
Manejo del estrés y descanso
El NHLBI destaca que el estrés crónico y no dormir suficiente aumentan el riesgo de hipertensión. En nuestra realidad esto implica:
- Establecer horarios de sueño relativamente fijos, evitando trasnochar a diario.
- Incorporar pequeños espacios de desconexión: oración, meditación, lectura, conversar sin pantallas de por medio.
- Buscar ayuda si se viven situaciones de violencia, ansiedad o depresión, ya que también afectan al corazón.
La importancia del diagnóstico precoz y el orgullo de cuidarnos
El mensaje es claro: la hipertensión puede aparecer en cualquier etapa de la vida y, sin embargo, es
























































