La República Dominicana se perfila como una de las economías más dinámicas de América Latina en los próximos dos años, a pesar del complejo escenario internacional marcado por incertidumbre geopolítica y volatilidad en los mercados energéticos. Las instituciones económicas del país mantienen proyecciones optimistas que reflejan la resiliencia de la economía dominicana y su capacidad para crecer de manera sostenida.
El Banco Central de la República Dominicana estima un crecimiento económico en un rango de tres puntos cinco a cuatro puntos cero por ciento para el año dos mil veintiséis, con una proyección central de tres puntos setenta y cinco por ciento. Para el dos mil veintisiete, el organismo rector anticipa una aceleración aún más significativa, alcanzando alrededor de cinco puntos cero por ciento, cercano al potencial de crecimiento de la economía dominicana. Estas estimaciones se alinean estrechamente con las del Fondo Monetario Internacional, que proyecta tres puntos siete por ciento para este año y cuatro puntos cuatro por ciento para el próximo, como lo destaca el informe de perspectivas.
El Banco Mundial, por su parte, proyecta un crecimiento de tres puntos seis por ciento en dos mil veintiséis y cuatro puntos cuatro por ciento en dos mil veintisiete, consolidando a la República Dominicana como una de las naciones con mejores perspectivas de expansión en la región centroamericana. De hecho, la economía dominicana se posiciona como la cuarta de mayor crecimiento en Centroamérica durante dos mil veintiséis y la segunda en dos mil veintisiete, solo superada por Panamá, según la plataforma del Banco Mundial para República Dominicana.
Pilares del crecimiento esperado
Esta recuperación gradual de la actividad económica se sustenta en varios factores fundamentales. La inversión privada, que experimentó una desaceleración en años anteriores, se prevé que retome dinamismo impulsada por la demanda de financiamiento y criterios de aprobación menos restrictivos en el sistema crediticio. El Banco Central proyecta que los préstamos al sector privado en moneda nacional registren un crecimiento entre diez y once por ciento al cierre de dos mil veintiséis y entre diez y doce por ciento en dos mil veintisiete.
El sector de la construcción continúa representando un motor importante para la economía nacional, mientras que el consumo privado mantiene su resiliencia apoyado por los sólidos flujos de remesas familiares. Las remesas se proyecta que aumenten tres puntos cinco por ciento en dos mil veintiséis y tres puntos nueve por ciento en dos mil veintisiete, en línea con el desempeño esperado de la economía estadounidense.
Las actividades generadoras de divisas presentan una evolución particularmente positiva. El turismo, uno de los sectores más dinámicos de la economía dominicana, se espera que continúe su tendencia alcista con un crecimiento de dos puntos uno por ciento en dos mil veintiséis y tres puntos seis por ciento en dos mil veintisiete, reflejando la fortaleza de la marca república dominicana en los mercados internacionales. Los ingresos por turismo evidencian la confianza de los visitantes en la estabilidad y seguridad del destino dominicano.
La minería de oro, otro pilar de las exportaciones nacionales, mantiene su relevancia en la canasta exportadora. Las exportaciones totales se proyecta que crezcan seis puntos dos por ciento en dos mil veintiséis, lideradas por las exportaciones nacionales que alcanzarían un crecimiento de nueve puntos uno por ciento. En dos mil veintisiete, las exportaciones crecerían dos puntos cero por ciento mientras que las importaciones se incrementarían en dos puntos tres por ciento.
Inversión extranjera directa como catalizador
Los flujos de inversión extranjera directa constituyen un elemento crucial para el financiamiento del desarrollo económico dominicano. Las proyecciones indican que estos flujos superarían los cinco mil millones de dólares estadounidenses tanto en dos mil veintiséis como en dos mil veintisiete, manteniéndose en niveles adecuados para financiar integralmente el déficit de cuenta corriente. Esta confianza de los inversionistas internacionales refleja la estabilidad institucional y el potencial de crecimiento que ofrece la república dominicana.
El déficit de la cuenta corriente se proyecta que se ubique en uno punto ocho por ciento del producto interno bruto en dos mil veintiséis y en uno punto cinco por ciento del producto interno bruto en dos mil veintisiete, evidenciando una mejora gradual en los equilibrios externos de la economía.
Estabilidad de precios en contexto desafiante
En materia de precios, el Banco Central proyecta que la inflación interanual convergerá hacia el centro del rango meta de cuatro punto cero por ciento más menos uno punto cero por ciento. Para dos mil veintiséis, se estima una inflación de cuatro puntos cinco a cinco punto cero por ciento al cierre del año, mientras que para dos mil veintisiete se prevé que retorne a cuatro puntos cero por ciento, dentro del objetivo establecido por la autoridad monetaria.
La inflación subyacente se proyecta que se ubique en cuatro puntos cinco por ciento al finalizar dos mil veintiséis, manteniéndose alrededor del centro de la meta durante dos mil veintisiete. Las proyecciones consideran los efectos de segunda vuelta de los choques de oferta derivados de la volatilidad en los precios internacionales de petróleo y otros insumos, así como la implementación de medidas de política pública para mitigar el impacto sobre la población más vulnerable.
Finanzas públicas responsables
En el ámbito fiscal, el Presupuesto Nacional de dos mil veintiséis contempla un aumento de cuatro puntos cuatro por ciento de las erogaciones totales del Gobierno Central y un crecimiento de tres puntos dos por ciento del gasto primario, reflejando el compromiso con la Ley de Responsabilidad Fiscal, tal como se detalla en el Panorama macroeconómico de 2026 publicado por Hacienda. El gasto de capital se proyecta que ascienda a dos puntos cinco por ciento del producto interno bruto.
El déficit del Gobierno Central en dos mil veintiséis se situaría en torno a tres puntos dos por ciento del producto interno bruto, con un balance primario cercano a cero puntos cinco por ciento del producto interno bruto. Esta disciplina fiscal es fundamental para mantener la estabilidad macroeconómica del país y generar confianza en los mercados internacionales.
Respuesta a desafíos internacionales
Ante la escalada de los conflictos bélicos en el Medio Oriente y sus impactos en los precios de combustibles y otros insumos, el Gobierno Dominicano ha implementado un plan integral que incluye subsidios parciales de precios de combustibles, programas de asistencia social para la población más vulnerable y un incremento en el gasto de infraestructura. Se prevé un incremento de dieciséis puntos siete por ciento en la factura petrolera en respuesta a los mayores precios del crudo, lo que ha obligado a las importaciones totales a registrar un crecimiento estimado de cinco puntos cuatro por ciento en dos mil veintiséis.
Estas medidas, aunque requieren ajustes presupuestarios en el transcurso del año, están diseñadas para proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad dominicana mientras se mantiene el impulso hacia un crecimiento económico sostenible.
Contexto internacional y política monetaria
Durante los primeros meses de dos mil veintiséis, la mayoría de los bancos centrales ha mantenido sin cambios sus tasas de política monetaria ante los nuevos riesgos inflacionarios derivados del conflicto geopolítico. En Estados Unidos, el Sistema de la Reserva Federal ha mantenido la tasa de fondos federales en un rango de tres punto cincuenta a tres punto setenta y cinco por ciento anual, después de acumular una disminución de setenta y cinco puntos básicos durante los recortes realizados en dos mil veinticinco.
La flexibilización de las condiciones financieras globales resultante de estas reducciones en las tasas de interés estadounidenses ha generado un ambiente más favorable para la inversión y el financiamiento internacional. Sin embargo, la apreciación del dólar estadounidense, que registró una ganancia acumulada de uno punto siete por ciento en marzo, refleja la mayor volatilidad en los mercados internacionales derivada de la incertidumbre geopolítica.
Escenarios de riesgo y oportunidades
Las proyecciones de crecimiento enfrentan riesgos principalmente sesgados a la baja. Una prolongación o escalamiento de los conflictos geopolíticos internacionales extendería o incrementaría la incertidumbre global, con posibles repercusiones sobre la actividad económica mundial. De igual manera, una desaceleración de la economía estadounidense o cambios en su política económica podrían debilitar la demanda externa más de lo anticipado, afectando los flujos de divisas hacia la república dominicana.
En el plano doméstico, una recuperación más lenta de la inversión privada a nivel nacional incidiría en una expansión económica menor a la prevista. Sin embargo, existe potencial alcista si la actividad económica nacional se expande por encima de lo esperado en un escenario de mayor dinamismo del sector externo.
Respecto a la inflación, los riesgos están claramente sesgados al alza, principalmente por la volatilidad en los precios internacionales del petróleo provocada por los conflictos geopolíticos. Las presiones inflacionarias externas podrían intensificarse ante una inflación más persistente en Estados Unidos asociada a la imposición de aranceles. A nivel nacional, eventos climáticos que afecten los precios de los alimentos podrían elevar la inflación más de lo esperado.
Entre los factores que incidirían a la baja en las presiones inflacionarias se encuentran un menor impacto de la inflación importada proveniente
























































