En el escenario de la Galería 360 de Santo Domingo, dos mujeres separadas por décadas, pero unidas por el mismo amor a la música dominicana, se plantaron frente al público con un mensaje claro: el merengue típico sigue vivo, evoluciona y nos pertenece a todos. Con “Él sabe”, la cantautora Techy y la legendaria Fefita la Grande cruzan un puente generacional que dice mucho más que lo que dura una canción.
Un merengue típico llamado “Él sabe”
“Él sabe” es el nuevo sencillo de Techy, esta vez en merengue típico y en colaboración con uno de los nombres más grandes del género: Fefita la Grande. El tema fue producido por el maestro Jochy Sánchez y cuenta con la participación del saxofonista dominicano Sandy Gabriel, uno de los instrumentistas más reconocidos del país, lo que refuerza la apuesta por un sonido cuidado y arraigado en la tradición, pero con sensibilidad contemporánea, según reseñó Diario Libre en su cobertura de la colaboración.
Disponible en todas las plataformas digitales, como confirma la ficha oficial del sencillo en Spotify, “Él sabe” llega con una melodía pegajosa y una letra romántica en la que ambas cantantes describen cómo quieren sentirse amadas por su pareja, con un enfoque femenino que dialoga entre la picardía del típico y la sensibilidad pop de Techy. El video oficial, grabado en Santiago y publicado en YouTube con imágenes de ambas artistas, las muestra compartiendo escena entre luces, baile y estética moderna, reafirmando visualmente la unión de dos épocas del merengue dominicano.
📊 Dato clave: El merengue típico es reconocido oficialmente como símbolo cultural dominicano desde que la UNESCO inscribió al merengue en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2016, destacando su papel en la identidad nacional, según detalla la UNESCO en su declaración oficial.
Techy: una artista sin fronteras de género musical
Para Techy, este sencillo es parte de una búsqueda artística constante. Durante la presentación en Galería 360, explicó que su música “no tiene límites porque yo misma no me los pongo” y que “Él sabe” es la prueba más reciente de esa filosofía, según recoge el portal La Tierra de Mis Amores en su reseña del evento. La cantautora, dos veces nominada al Latin Grammy, ha transitado por el pop, el folk, el bolero y fusiones caribeñas, construyendo un catálogo donde la identidad dominicana siempre aparece, aunque no siempre desde el típico.
En este proyecto, la artista admite que escribir para merengue típico no es lo mismo que componer para otros géneros que ya había trabajado. Contó que se sumergió en las letras, la estructura, la repetición característica de frases hasta que “se meten en el cuerpo” y esa picardía criolla que define el típico. El verdadero reto, explicó, fue aprender ese lenguaje sin perder su propia voz; lograrlo, dijo, fue la recompensa.
Esa flexibilidad creativa no es casual. Techy ha construido una carrera en la que cada proyecto funciona casi como un experimento: una nueva pregunta sobre hasta dónde puede llegar ahora. Con “Él sabe”, la respuesta incluye el acordeón, la güira y la tambora, pero también armonías modernas y una puesta en escena que conecta con un público joven que quizás no creció escuchando perico ripiao en vivo.
Fefita la Grande: acordeón, resistencia y patrimonio vivo
Si para Techy este sencillo es un reto y una exploración, para Fefita la Grande es otro capítulo en una trayectoria que ya forma parte del imaginario nacional. Durante el encuentro en Galería 360, Techy subrayó que Fefita no es solo una artista: es “patrimonio”, la mujer que cargó el acordeón en una época en que eso no se le permitía a nadie de su género y lo convirtió en bandera, una figura de autenticidad, raíz y resistencia cultural, según recogió El Sol de la Florida en su crónica.
Fefita, nacida Manuela Josefa Cabrera Taveras en San José de las Matas, se convirtió en una de las primeras mujeres en destacarse como acordeonista de merengue típico, abriéndose paso en un circuito dominado históricamente por hombres, como apunta un perfil publicado por el diario Hoy. Su estilo directo, su presencia escénica y su defensa del perico ripiao tradicional le han ganado el apodo de “La Mayimba” y la han consolidado como un símbolo popular.
Aunque la nota de Techy la menciona como dos veces ganadora del Latin Grammy, las referencias públicas verificables señalan a Fefita principalmente como ganadora del Gran Soberano, el máximo galardón de los Premios Soberano, que obtuvo en 2016 por su trayectoria en el merengue típico, de acuerdo con la cobertura de Listín Diario sobre el premio. Más allá de los trofeos, su identidad como mujer acordeonista en un género rural y machista la ha convertido en un símbolo de resistencia cultural y de empoderamiento femenino desde el Cibao hacia toda la diáspora.
En el lanzamiento de “Él sabe”, Fefita expresó su agradecimiento por la invitación y dijo sentirse muy contenta de acompañar a Techy, deseando que el resultado le guste tanto a ella como al público, según narró La Tierra de Mis Amores. Que una figura de su peso abra espacio a una artista más joven no es un gesto menor: es una especie de bendición artística, un relevo que no pone fecha de vencimiento a la tradición.
El lenguaje del merengue típico: picardía, repetición y raíz
Techy confesó que escribir para merengue típico implicó aprender un lenguaje propio: versos que se repiten hasta volverse cuerpo, malicias sutiles, giros del habla cibaeña y una estructura que vive tanto de la letra como del “swing” de la güira y la tambora. En “Él sabe”, esa esencia se mantiene, pero con una narrativa romántica más cercana a su estilo habitual, lo que genera un híbrido interesante entre la tradición pícara del típico y la sensibilidad más introspectiva de la balada pop.
El merengue típico, también llamado perico ripiao, nació en las zonas rurales del Cibao y se caracteriza por el protagonismo del acordeón, la güira y la tambora, que marcan un ritmo rápido y bailable. Con el tiempo, incorporó el saxofón y otros instrumentos, pero conservó su esencia festiva y comunitaria, como resume una síntesis histórica de la Enciclopedia Dominicana. Es música de fiestas patronales, de colmadones y salones populares; la banda sonora de innumerables amaneceres en campos y barrios.
En “Él sabe”, Techy se lanza de lleno a ese universo, pero sin mimetizarse por completo. Ella misma ha dicho que el reto fue aprender el código sin perder su voz. Ese equilibrio —respetar la tradición sin convertirla en museo— es clave para que las nuevas generaciones se acerquen al típico sin sentirlo como algo distante o ajeno.
El rol de Jochy Sánchez y Sandy Gabriel en la sonoridad del tema
Detrás de esta colaboración hay una arquitectura musical cuidadosamente diseñada. La producción estuvo a cargo del maestro Jochy Sánchez, pianista, arreglista y productor con una larga trayectoria en la música dominicana, especialmente en fusiones de jazz con ritmos caribeños. Sánchez ha trabajado con artistas como Maridalia Hernández y ha sido director musical de importantes proyectos en Santiago, consolidándose como uno de los cerebros musicales más respetados del país, según reseña su perfil biográfico en Acropolis Center.
La participación del saxofonista Sandy Gabriel añade una capa adicional de sofisticación. Gabriel es uno de los saxofonistas dominicanos más reconocidos a nivel internacional, con una carrera que incluye el proyecto Sandy Gabriel & Pop Jazz Ensemble y colaboraciones con figuras como Juan Luis Guerra, como destaca una nota de Acento sobre su trayectoria. Su sonido, asociado al jazz y al pop, introduce matices modernos en el arreglo de un merengue típico, generando un puente sonoro entre lo tradicional y lo contemporáneo.
El resultado es un tema que suena a campo y a ciudad, a tarima de pueblo y a escenario moderno al mismo tiempo. Las líneas del saxofón dialogan con el acordeón de Fefita y la voz de Techy, construyendo una textura musical donde ningún elemento domina por completo, sino que todos se sostienen mutuamente.
Fusión de generaciones: orgullo nacional en clave de típico
La unión de Techy y Fefita va más allá de una simple colaboración comercial. Representa un gesto simbólico: una artista joven, urbana, con formación diversa y alcance digital, se acerca con respeto a una maestra del campo cibaeño, defensora del merengue más tradicional. Y esa maestra, en lugar de cerrarse, abre los brazos, se suma al experimento y se deja ver en un contexto estilizado, nuevo para muchos de sus seguidores.
Para Techy, que Fefita le abra ese espacio es un reconocimiento y una confirmación de que la música auténtica siempre encuentra su lugar, sin importar de dónde venga ni hacia dónde apunte, tal como describió en el encuentro recogido por El Sol de la Florida. Para Fefita, es una oportunidad de seguir dialogando con nuevas generaciones, manteniéndose vigente no solo por nostalgia, sino por capacidad real de adaptarse y colaborar.
Este tipo de alianzas tiene un impacto directo en el orgullo nacional. En un contexto donde los géneros urbanos dominan las plataformas digitales y las listas de reproducción, ver a una artista contemporánea apostar por el merengue típico, y hacerlo sin parodia ni condescendencia, envía un mensaje claro: nuestros ritmos tradicionales no son reliquias, son materia viva que se puede reinterpretar, mezclar y llevar a escenarios globales.
💡 ¿Sabías que? Cuando la UNESCO declaró el merengue Patrimonio Cultural Inmaterial, subrayó que su práctica incluye tanto el merengue típico rural como las variantes urbanas, reconociendo su capacidad de adaptarse a nuevos contextos sin perder su esencia, de acuerdo con la inscripción oficial de la UNESCO.
Techy, Fefita y el futuro del merengue típico
“Él sabe” es, en apariencia, una canción de amor: dos mujeres que cantan cómo esperan ser amadas. Pero en el fondo, también es una declaración de amor al merengue típico y a la historia musical dominicana. Una artista joven que se atreve a entrar a un terreno exigente y una veterana que respalda esa osadía con su presencia y su acordeón, construyen un relato compartido de continuidad cultural.
La colaboración no garantiza por sí sola una “moda” de merengue típico entre la juventud, pero sí aporta un referente poderoso: muestra que el género puede convivir con el lenguaje visual y musical del siglo XXI sin perder su sabor de siempre. Y, sobre todo, humaniza el puente generacional, demostrando que no hay brecha insalvable cuando hay respeto mutuo y amor por la música.
En tiempos en que la identidad dominicana se debate entre lo global y lo local, ver a Techy y a Fefita compartiendo escenario en un merengue típico envía una señal esperanzadora: no hay que escoger entre modernidad y tradición; se pueden bailar ambas en la misma pista.
¿Qué otros encuentros entre nuestras leyendas del típico y las nuevas voces quisieras ver para seguir escribiendo, entre todos, la próxima página del merengue dominicano?
Referencias
Techy Fatule y Fefita la Grande sorprenden con primera colaboración en merengue típico (Diario Libre)
Techy Fatule y Fefita la Grande unen generaciones en el merengue típico (Listín Diario)
El merengue en República Dominicana: música y baile comunitario (UNESCO)
Techy y Fefita la Grande se unen en “Él sabe” (La Tierra de Mis Amores)
Techy sorprende incursionando en música típica con Fefita la Grande (El Sol de la Florida)
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