Alexander Germoso y su visión para una Santiago más transparente y sostenible
Santiago discute hoy algo más profundo que la simple limpieza de sus calles o la apertura de una vía nueva: discute el tipo de ciudad que quiere ser. En ese debate, el regidor Alexander Germoso ha colocado sobre la mesa una idea poderosa y exigente a la vez: que el progreso urbano no se mida solo en hormigón, sino en transparencia, orden, movilidad peatonal y calidad de vida.
Un regidor que insiste en fiscalizar
Germoso, concejal de Opción Democrática en el Ayuntamiento de Santiago, ha hecho de la fiscalización una parte central de su trabajo político, y en su primer año de gestión afirmó haber participado en todas las sesiones ordinarias y extraordinarias del Concejo, además de lograr que sus propuestas fueran acogidas por el organismo, según un reportaje de El Nuevo Diario.
Esa línea de trabajo no lo ha llevado a una oposición estridente, sino a una postura de vigilancia institucional que él mismo presenta como coherencia: apoyar lo que entiende correcto, señalar lo que falla y exigir cuentas cuando los procedimientos no se cumplen.
Su reclamo más insistente ha sido el de una administración municipal más abierta y verificable. Germoso sostiene que los indicadores publicados en plataformas oficiales no bastan para reflejar la realidad cotidiana del Ayuntamiento, sobre todo cuando parte de la información evaluada proviene de la propia institución, y por eso ha cuestionado que los informes trimestrales al Concejo de Regidores no se entreguen con la regularidad debida, según el relato recogido por Diario 55.
Transparencia: el punto de partida
La preocupación de Germoso por los controles internos no surge aislada. En declaraciones recogidas por la prensa, el regidor pidió explicaciones por un presunto fraude de RD$3.4 millones en el Ayuntamiento de Santiago, al tiempo que reclamó claridad sobre cómo se detectó la operación y qué falló dentro de la cadena de supervisión institucional, según informó Diario 55.
Más que quedarse en la denuncia, su planteamiento apunta a una lógica administrativa concreta: si los recursos son públicos, también debe ser público el examen de los errores, las responsabilidades y las correcciones.
Esa mirada es especialmente relevante en un municipio del peso de Santiago, donde la ciudadanía exige cada vez más que la gestión no solo funcione, sino que se pueda auditar con facilidad. Germoso ha insistido en que el Concejo debe recibir información completa y oportuna para cumplir su función de control, una exigencia básica en cualquier cabildo que aspire a credibilidad.
Residuos sólidos, ambiente y servicios básicos
Uno de los ejes más visibles de sus críticas ha sido la gestión de los residuos sólidos. Germoso ha señalado que la recogida de basura sigue siendo una de las principales quejas ciudadanas y ha puesto como ejemplo zonas donde el camión recolector puede tardar varios días sin pasar, de acuerdo con las entrevistas publicadas en la prensa local y nacional.
A su juicio, ese problema no debe normalizarse, porque una ciudad que aspira a modernizarse no puede acostumbrarse al desorden en un servicio tan elemental.
También ha cuestionado los nuevos contratos vinculados a la recogida de residuos, señalando que implican mayores pagos y que incluyen obligaciones para la protección del personal que, según su observación, no siempre se ven reflejadas en la calle. En ese terreno, Germoso se ha presentado como un regidor que no rechaza de plano las iniciativas de la alcaldía, pero sí exige que estén respaldadas por resultados y por una ejecución visible.
En contraste con sus críticas, reconoció como positivo el plan piloto de compostaje instalado en el parque de Villa Olga, una iniciativa que dijo haber sido aprobada por el Concejo y luego coordinada con el alcalde para su implementación, según lo reseñó El Nuevo Diario. Ese matiz revela una postura poco común en la política municipal: respaldar lo que funciona y señalar lo que aún no alcanza el estándar deseado.
Crecimiento urbano sin orden no es desarrollo
📊 Dato clave: Germoso advirtió que la ciudad está creciendo con más edificaciones, pero también con más ruido, más impermeabilización del suelo y mayores problemas de inundación cuando llueve, según sus declaraciones recogidas por la prensa local.
Su diagnóstico sobre Santiago es claro: la expansión urbana no puede seguir avanzando como una suma de proyectos aislados, sin una visión integrada del territorio. Germoso ha criticado la flexibilidad en los permisos de uso de suelo, porque entiende que esa apertura ha permitido que espacios que antes aportaban aire, sombra o respiro urbano terminen convertidos en construcciones sin suficiente orden ni planificación.
En su explicación, uno de los efectos más visibles de ese modelo es el aumento de las inundaciones urbanas. Cuando el patio, la tierra y el arbolado desaparecen, el cemento domina y el agua deja de infiltrarse con normalidad; el resultado, según su planteamiento, es una ciudad más dura, más caliente y más vulnerable frente a las lluvias. Esa lectura conecta con una preocupación urbana de fondo: el crecimiento sin criterios ambientales termina castigando precisamente a quienes más dependen del espacio público.
Una ciudad caminable, no solo transitable
Germoso ha ido más allá de la denuncia al proponer un modelo de ciudad más habitable. En su visión, Santiago no debe responder a los problemas de movilidad únicamente con elevados, túneles o carriles adicionales, porque esas soluciones pueden aliviar el tránsito, pero no necesariamente mejoran la vida urbana.
Para él, el verdadero progreso consiste en que la gente quiera permanecer en la ciudad, volver a ella y disfrutarla sin depender siempre del vehículo para distancias cortas.
En ese sentido, ha defendido con énfasis la recuperación de aceras, la arborización y los espacios peatonales. Sus palabras apuntan a una idea sencilla pero decisiva: una acera no es solo una franja de cemento; debe tener medidas adecuadas, material funcional, rampas y árboles que hagan posible caminar con dignidad, incluso bajo el calor característico de Santiago.
La referencia a la avenida Estrella Sadhalá ilustra su reclamo. Según explicó, en determinados tramos hay muy poca sombra, y eso empuja a muchas personas a tomar transporte incluso para dos o tres cuadras, porque caminar se vuelve agotador. Esa observación, aparentemente cotidiana, encierra una verdad urbana mayor: una ciudad que no protege al peatón termina degradando su propia vida pública.
Curitiba como espejo posible
La mención de Curitiba no es casual. Esa ciudad brasileña es reconocida internacionalmente por haber impulsado desde hace décadas una planificación urbana asociada al transporte público, la organización territorial y el aprovechamiento del espacio. Germoso dijo respaldar toda iniciativa que pueda adaptarse a las necesidades de Santiago, una señal de que su propuesta no se limita a la crítica, sino que busca modelos observables y comparables.
El valor de esa referencia está en el mensaje que envía: Santiago puede aspirar a estándares más altos si pone en el centro la planificación y no la improvisación. No se trata de copiar recetas, sino de asumir que las ciudades que mejor funcionan suelen ser las que entienden que el peatón, el árbol, la sombra y la movilidad ordenada también son infraestructura.
“Mochilas de Futuro”: política con rostro comunitario
La dimensión social de Germoso también se expresa en “Mochilas de Futuro”, una jornada que realizó recientemente para apoyar a familias de escasos recursos al inicio del año escolar. La actividad se celebró en el club Ricardo Ramírez, en el sector Mari López, y reunió a niños de varias comunidades de la circunscripción tres de Santiago, según lo publicado por la cobertura original de la entrevista y los antecedentes del caso.
Durante la jornada se entregaron mochilas con útiles escolares y se organizaron actividades recreativas para niños de distintas edades. Germoso explicó que la intención es aliviar, aunque sea en parte, los gastos que enfrentan los padres cada vez que se acerca el regreso a clases. Ese componente humaniza su perfil político y muestra una forma de compromiso que va más allá del discurso institucional.
La financiación de la iniciativa proviene, según dijo, de recursos propios, aportes vinculados a su trabajo social y colaboraciones privadas. Más allá del origen de los fondos, el valor político de “Mochilas de Futuro” está en su continuidad: no como gesto aislado, sino como práctica de cercanía con la comunidad.
Santiago como protagonista de un debate nacional
Lo que está en juego en el planteamiento de Germoso no es solo la gestión de un cabildo, sino el tipo de desarrollo urbano que República Dominicana quiere normalizar. Santiago, por su peso económico, social y cultural, se convierte aquí en un laboratorio de discusión sobre transparencia, movilidad, residuos, arbolado, drenaje y uso del suelo.
La propuesta de fondo es ambiciosa y, al mismo tiempo, muy concreta: una ciudad que rinda cuentas, que planifique antes de construir, que haga de la acera un derecho y no un adorno, y que entienda la sostenibilidad como una condición de bienestar cotidiano. En ese marco, la figura de Alexander Germoso representa una mezcla de fiscalización, acción comunitaria y visión urbana, con la insistencia de que el desarrollo no puede seguir avanzando a costa de la calidad de vida.
Santiago merece ese debate. Y cuando uno escucha a un regidor hablar de árboles, drenaje, compostaje, aceras y transparencia con la misma seriedad con que habla de obras y contratos, entiende que la ciudad no solo está creciendo: también está madurando políticamente.
Referencias
Regidor rinde cuentas de su primer año de gestión en el Ayuntamiento de Santiago (El Nuevo Diario)
Regidor de Santiago pide aumento salarial para trabajadores municipales y eliminar “botellas” (Hoy)
Directorio de organismos regulados en el Portal de Transparencia
__
LTDMA es un portal dominicano y archivo histórico vivo donde recopilamos contenido evergreen que documenta todo lo que define a Quisqueya: su historia, cultura, música, progreso, belleza, logros y también todos los retos que forjan su carácter. Sin agenda política. Solo el propósito de preservar, para las generaciones presentes y futuras, el mejor registro de su hermosa identidad.
























































