La República Dominicana enfrenta uno de los desafíos más complejos de su historia contemporánea ante la profunda crisis que atraviesa Haití. Frente a este escenario, líderes nacionales han hecho un llamado a la unidad y al compromiso colectivo, rechazando presiones internacionales que buscan transferir la responsabilidad de la solución a territorio dominicano.
El reverendo Feliciano Lacen Custodio, presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), ha denunciado una componenda de organismos internacionales y países poderosos que pretenden obligar a República Dominicana a asumir la carga total del problema haitiano. Ha subrayado que la solución no está en manos dominicanas, especialmente ante la ausencia de autoridades haitianas con capacidad de negociación, como reiteró en recientes declaraciones sobre la crisis haitiana. Esta postura se alinea con la política migratoria del gobierno dominicano, que ha deportado a más de 153,000 haitianos en situación irregular durante los primeros cinco meses de 2025.
En un acto de madurez democrática, el presidente Luis Abinader ha convocado a la unidad nacional trascendiendo líneas partidistas. Su diálogo continuo con expresidentes como Leonel Fernández, Danilo Medina e Hipólito Mejía refleja la urgencia de un consenso nacional frente a la crisis, tal como quedó evidenciado durante la reciente convocatoria presidencial en que Abinader enfatizó que la estabilidad de Haití es un asunto de seguridad regional. “Nuestro compromiso debe ser con una nación que encuentre en la justicia su escudo, en la unidad su fortaleza y en la dignidad su destino”, declaró el mandatario, reafirmando su llamado al diálogo y a la cohesión.
La solución requiere compromiso internacional concreto. Lacen Custodio urge a países como Estados Unidos, Francia y Canadá a financiar hospitales, fábricas y proyectos de desarrollo en Haití para atender necesidades básicas de su población vulnerable, posicionando a la comunidad internacional ante su responsabilidad histórica y necesidad de ejecutar planes estructurados que combatan la inseguridad y la crisis institucional haitiana.
Frente a esta encrucijada, la respuesta dominicana se basa en dos pilares: firmeza en la protección de la soberanía y seguridad nacional, junto a esfuerzos humanitarios coordinados. El camino exige mantener la cohesión interna mientras se exige corresponsabilidad global ante una crisis que trasciende fronteras.
Referencias usadas en Artículo
- Feliciano Lacen afirma solución al problema de Haití no está en manos de República Dominicana
- El presidente de República Dominicana, Luis Abinader, convoca a un frente de unidad nacional ante crisis en Haití
- CODUE manifiesta preocupación ante crisis migratoria que afecta al país
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