Santiago y el norte del país han dado grandes educadores, pero pocas historias conectan tanto la vida personal con una propuesta de cambio de sistema como la de la doctora Anyeli Liriano. Desde su infancia alfabetizando en Gaspar Hernández hasta su más reciente libro, su apuesta es clara: la educación dominicana solo se transforma si parte de la escuela, del contexto de cada comunidad y de la formación continua de los docentes, no de recetas importadas ni de modas pasajeras, sino de una práctica situada, con identidad propia.
De Gaspar Hernández al pensamiento educativo crítico
Anyeli Liriano nació y creció en Gaspar Hernández, en la costa norte de la República Dominicana, en un entorno donde la escuela y la comunidad nunca estuvieron separadas. Desde niña se vinculó a jornadas de alfabetización y apoyo comunitario, una experiencia que marcó su vocación por la docencia y su sensibilidad frente a las desigualdades educativas, según reseñó el programa Café de Diario 55 al presentar su trayectoria.
Inició la carrera de Educación a los 16 años, una decisión temprana que la llevó a dedicar su vida profesional a múltiples roles dentro del sistema: maestra de aula, directora distrital y docente universitaria. Esa experiencia, desde distintos niveles de responsabilidad, le dio una mirada integral sobre cómo se toman las decisiones educativas y cómo se viven en el aula.
En su formación de posgrado, la Universidad Abierta para Adultos (UAPA) ha sido un pilar clave. Allí realizó sus estudios avanzados y desarrolló la investigación doctoral que dio origen al libro La transformación escolar: comunidad de práctica y aprendizaje situado, que resume años de reflexión sobre la escuela dominicana y las condiciones reales en las que se enseña y se aprende, tal como ha destacado la propia universidad en la presentación de sus investigaciones.
La transformación escolar como proceso desde adentro
En la entrevista concedida a Diario 55, Liriano insiste en una idea central: los principales desafíos de la educación dominicana no se resolverán con cambios exclusivamente normativos o con proyectos de corto plazo, sino con una transformación que nazca en la escuela misma, en diálogo con el contexto local y apoyada en la formación continua del profesorado, según recogió Diario 55 en su cobertura sobre la transformación educativa centrada en la escuela.
Esa transformación, explica, implica:
- Innovar, pero con sentido pedagógico, no como simple adopción de modas.
- Reformular estrategias didácticas a partir de la realidad de cada centro.
- Dar respuestas contextualizadas a las necesidades concretas de estudiantes y docentes.
- Reconocer que no existen soluciones universales que funcionen igual para todos los planteles.
Para Liriano, cada comunidad escolar tiene desafíos propios: condiciones socioeconómicas, acceso a tecnología, tradiciones productivas, expectativas familiares, características culturales. Ignorar esa diversidad y aplicar políticas homogéneas debilita el impacto de cualquier reforma y genera frustración entre los docentes, que reciben lineamientos que muchas veces no encajan con su realidad diaria.
El libro: “La transformación escolar: comunidad de práctica y aprendizaje situado”
El libro La transformación escolar: comunidad de práctica y aprendizaje situado se apoya en su tesis doctoral desarrollada en la UAPA y se orienta a docentes, directivos, investigadores y miembros de la comunidad educativa interesados en comprender los procesos de cambio que requieren las escuelas dominicanas para responder a las demandas del siglo XXI, de acuerdo con la reseña publicada por Diario 55.
La obra busca:
- Aportar evidencia sobre experiencias de transformación escolar desde la práctica cotidiana.
- Promover una reflexión crítica sobre lo que se hace en las aulas y en la gestión.
- Presentar propuestas concretas para fortalecer la educación desde una perspectiva contextualizada y participativa.
- Colocar al aprendizaje significativo de los estudiantes como eje de toda reforma.
Aunque el libro está en proceso de distribución a través de editoriales y se proyecta su colocación en plataformas como Amazon, su aporte ya se articula con la línea de investigación que Liriano ha construido en torno a las comunidades de práctica y el aprendizaje situado, como se observa en su artículo “Comunidad de práctica y teoría social de aprendizaje: aprender en comunidad” publicado en la revista Educación Superior.
Comunidad de práctica: aprender con y desde otros
Uno de los ejes conceptuales más importantes en la propuesta de Anyeli Liriano es el de comunidad de práctica, una noción desarrollada internacionalmente por Etienne Wenger y otros autores, y que ella contextualiza al sistema dominicano. En su investigación publicada en la revista Educación Superior, Liriano describe las comunidades de práctica como espacios donde los actores educativos comparten experiencias, construyen saberes y se reconocen mutuamente a través de la participación conjunta en actividades relevantes dentro de un contexto social y cultural específico, según el artículo disponible en RAI-UAPA.
En una escuela, una comunidad de práctica puede estar formada por:
- Grupos de docentes que analizan sus clases y se retroalimentan.
- Equipos de ciclo o departamento que diseñan proyectos integrados.
- Redes de acompañamiento entre centros de una misma región.
- Articulaciones entre escuela, familias y actores comunitarios en torno a problemáticas comunes.
Lo esencial no es la estructura formal del grupo, sino el aprendizaje que ocurre al compartir problemas reales y buscar soluciones colectivas. Liriano plantea que la transformación escolar requiere precisamente este tipo de espacios donde el profesorado deje de sentirse solo y pueda apoyarse en la experiencia de otros, construyendo una cultura profesional colaborativa.
💡 ¿Sabías que? La propia Liriano ha estudiado comunidades de práctica en el segundo ciclo de la educación secundaria dominicana, mostrando cómo estos espacios fortalecen tanto el desarrollo profesional docente como la identidad institucional de los centros, según documenta su investigación difundida en Dialnet.
Aprendizaje situado: enseñar desde el contexto dominicano real
El otro concepto clave de su libro es el aprendizaje situado. Este enfoque entiende que se aprende mejor cuando los contenidos, las actividades y los problemas se conectan con la realidad del entorno donde vive el estudiante: su comunidad, su cultura, las actividades productivas cercanas, los retos sociales concretos.
En la entrevista, Liriano cuestiona si la flexibilidad prevista en el currículum dominicano realmente se aplica en las aulas. El diseño curricular nacional ofrece márgenes para adaptar contenidos y metodologías, pero muchas veces se prioriza el cumplimiento literal de planificaciones sobre la pertinencia de lo que se enseña en cada escuela, según recoge la cobertura de Diario 55 sobre la transformación educativa.
El aprendizaje situado, en la visión de Liriano, no es un eslogan, sino decisiones concretas como:
- Integrar en las clases ejemplos y proyectos relacionados con la economía local (cacao, turismo, pesca, industria, servicios).
- Diseñar prácticas de laboratorio o talleres que respondan a problemas reales de la comunidad (agua, medio ambiente, emprendimiento).
- Conectar asignaturas académicas con oficios y saberes tradicionales de la zona.
- Dialogar con líderes comunitarios, cooperativas, empresas y organizaciones para enriquecer las experiencias educativas.
Este enfoque ayuda a que estudiantes de diferentes regiones –ya sea en el Cibao, el Sur, el Este o el Gran Santo Domingo– vean la escuela como un espacio útil y cercano a sus vidas, no como un lugar donde se memorizan contenidos desconectados de su realidad cotidiana.
Educación técnica y oficios: formar para la vida y el trabajo
En coherencia con esa mirada situada, Liriano plantea la necesidad de ampliar la oferta formativa en áreas técnicas, oficios y actividades productivas propias de cada región. No se trata de reducir la educación a capacitación laboral, sino de integrar mejor las oportunidades de inserción social y económica al perfil de egreso del estudiante, según destacó la nota de Diario 55 sobre la propuesta de Liriano.
En la República Dominicana, el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) ha documentado la demanda creciente de competencias técnicas en sectores como turismo, construcción, servicios, industria y nuevas tecnologías, lo que refuerza la pertinencia de alianzas entre el sistema escolar y la formación para el trabajo, según reporta el portal de noticias de INFOTEP.
La propuesta de Liriano apunta a que los liceos y centros educativos:
- Reconozcan las vocaciones productivas de su entorno.
- Integren talleres, módulos o proyectos en colaboración con entidades técnicas.
- Ayuden al estudiante a construir un proyecto de vida que conecte su aprendizaje con oportunidades reales.
Así, la educación secundaria se convierte en una plataforma para la movilidad social y la dignificación del trabajo, sin renunciar a la formación humanística y ciudadana.
Docentes en el centro: formación continua y comunidad profesional
Para Anyeli Liriano, la formación y actualización docente es uno de los factores más determinantes para mejorar la calidad educativa, por encima de explicaciones que buscan culpar a un solo actor por los resultados en pruebas nacionales e internacionales. Las evaluaciones como PISA o ERCE muestran retos significativos en lectura, matemáticas y ciencias en el país, pero esas cifras son la punta del iceberg de problemas estructurales que incluyen condiciones socioeconómicas, cultura escolar y políticas de largo plazo, según análisis del informe PISA 2018 para República Dominicana de la OCDE.
Liriano no niega esos desafíos, pero insiste en una vía de mejora sostenible:
- Programas de actualización que respondan a necesidades reales de aula, no solo a contenidos teóricos.
- Acompañamiento cercano a los centros, con figuras que faciliten procesos, en lugar de limitarse a supervisar.
- Espacios de reflexión pedagógica dentro de la jornada laboral, donde los docentes puedan compartir experiencias y revisar prácticas.
- Reconocimiento del rol de la memoria en los primeros años: ella defiende el aprendizaje memorístico en etapas iniciales como base para construir conocimientos más complejos, siempre que luego se avance hacia el análisis, la comprensión y la aplicación, como explicó en la entrevista reseñada por Diario 55.
En este enfoque, el maestro deja de ser un ejecutor de instrucciones externas y pasa a ser un profesional con capacidad de análisis, criterio pedagógico y responsabilidad intelectual.
Tecnología e inteligencia artificial: uso responsable, no prohibición
Otro punto crucial en la visión de Liriano es la integración responsable de la tecnología. Reconoce que las herramientas digitales ya son parte de la vida diaria y del aula, especialmente tras la pandemia de COVID-19, que obligó a migrar a modalidades virtuales y replantear la enseñanza tradicional, como recordó en su entrevista con Diario 55.
Sin embargo, advierte dos riesgos:
- Fomentar una cultura de la inmediatez, donde el estudiante busca respuestas rápidas sin profundizar.
- Reducir el papel del docente si se asume la tecnología como sustituto, y no como apoyo al proceso de enseñanza.
Sobre la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes, Liriano las considera recursos valiosos siempre que:
- Se usen como herramientas complementarias.
- Se acompañen de reflexión crítica y revisión de fuentes.
- No sustituyan el razonamiento, la creatividad y la responsabilidad intelectual de estudiantes y profesores.
En ese sentido, cuestiona las políticas que optan por limitar de manera generalizada el uso de dispositivos tecnológicos en los centros educativos. A su juicio, la tecnología debe ser concebida como herramienta pedagógica que requiere orientación, regulación y acompañamiento, no como algo que deba expulsarse del aula, según reportó la cobertura de Diario 55.
Políticas educativas estables: una visión de Estado
Más allá del aula, la doctora Liriano subraya la importancia de dar continuidad a las políticas educativas como parte de una verdadera visión de Estado. En la entrevista, abordó temas como el aprendizaje por competencias, el uso de plataformas virtuales y las desigualdades sociales que afectan el rendimiento, pero insistió especialmente en la necesidad de que las reformas no cambien con cada administración, sino que se sostengan en el tiempo.
Esta preocupación conecta con análisis de organismos internacionales que señalan que los sistemas educativos que logran mejoras sostenidas comparten, entre otros factores, políticas coherentes a largo plazo, apoyo al desarrollo profesional docente y un foco claro en el aprendizaje de los estudiantes, como resalta un informe del Instituto de Estadística de la UNESCO sobre logros educativos en América Latina.
Para Liriano, la República Dominicana tiene fortalezas importantes: una comunidad docente cada vez más formada, universidades locales que investigan sobre educación, y una sociedad que valora la escuela. Su propuesta es aprovechar esas fortalezas, consolidar políticas que trasciendan los ciclos electorales y hacer de la transformación escolar un compromiso colectivo.
Una propuesta con identidad dominicana y mirada de futuro
La trayectoria personal y profesional de Anyeli Liriano la coloca en un punto de encuentro entre la escuela rural, la gestión distrital, la academia universitaria y la investigación. Su libro La transformación escolar: comunidad de práctica y aprendizaje situado no se presenta como una fórmula mágica, sino como una invitación a mirar la escuela desde adentro, a reconocer el valor del contexto local y a creer en el potencial del magisterio dominicano para liderar cambios profundos.
Su visión combina elementos fundamentales:
- Orgullo por la identidad y las realidades locales de cada comunidad educativa.
- Apuesta por el aprendizaje situado y la educación técnica vinculada a la producción nacional.
- Defensa del docente como profesional crítico, en formación constante y articulado en comunidades de práctica.
- Integración responsable de la tecnología y la inteligencia artificial, al servicio del pensamiento y no en su sustitución.
- Exigencia de políticas educativas estables, construidas como proyecto de país.
Para la comunidad educativa dominicana, las ideas de Liriano representan un llamado a la acción: transformar la escuela, sí, pero desde la experiencia de aula, desde el arraigo comunitario y desde un profundo respeto por la dignidad de estudiantes y docentes. En ese camino, su trabajo académico y su compromiso vital se convierten en una referencia inspiradora para quienes creen que la educación puede y debe ser el motor de un futuro mejor para el país.
¿Qué cambios concretos crees que podría implementar la escuela de tu comunidad para que el aprendizaje se parezca más a la vida real de sus estudiantes y menos a un currículo distante?
Referencias
Diario 55 – Anyeli Liriano aboga por una transformación educativa centrada en la escuela, el contexto y la formación docente
Comunidad de práctica y teoría social de aprendizaje: aprender en comunidad – SciELO República Dominicana
La transformación escolar: comunidad de práctica y aprendizaje situado – RAI-UAPA
Informe PISA 2018 para República Dominicana – OCDE
Comunidad de práctica y teoría social de aprendizaje – Dialnet
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