Santo Domingo conoce bien lo que significa acompañar a un familiar en un tratamiento oncológico: las salas de espera llenas, las miradas que buscan respuestas y, cada vez más, espacios donde no solo se habla de medicamentos, sino de cómo seguir viviendo con sentido, dignidad y esperanza. En OncoPlaza, del Hospital General de la Plaza de la Salud, una de esas conversaciones tomó forma en la conferencia “Vivir con cáncer: calidad de vida durante el tratamiento”, guiada por la doctora Alcestis Salazar Polanco, radioncóloga de RADONIC Centro Oncológico de Radioterapia.
La calidad de vida como parte del tratamiento, no como añadidura
La premisa central de la charla fue clara: la calidad de vida no es un lujo ni un complemento, sino una parte esencial del tratamiento oncológico. Según reseñaron medios como la cobertura de El Nuevo Diario, la doctora Salazar enfatizó que cada intervención médica debe acompañarse de estrategias que preserven la funcionalidad, la independencia y la dignidad del paciente.
Este enfoque coincide con lo que la Organización Mundial de la Salud y distintos centros especializados han venido señalando: la salud no se limita a la ausencia de enfermedad, sino que implica bienestar físico, mental y social, y la calidad de vida se entiende como la percepción que tiene la persona de su posición en la vida dentro de su cultura y sus valores, como explica el Centro Médico ABC en México al abordar la calidad de vida del paciente oncológico.
En otras palabras, para un paciente dominicano, la calidad de vida durante el cáncer incluye seguir sintiéndose parte de su familia, mantener cierta autonomía en su día a día, conservar la capacidad de disfrutar la comida, descansar, reír de vez en cuando y sentirse escuchado por su equipo médico.
Alimentación, hidratación y descanso: pilares físicos del bienestar
Uno de los ejes de la conferencia en OncoPlaza fue la alimentación saludable, la hidratación adecuada y el descanso como pilares del bienestar físico. De acuerdo con la nota sobre la actividad publicada en El Pregonero, se ofrecieron herramientas prácticas para que los pacientes ajusten su dieta sin perder el placer de comer, cuiden su hidratación y aprendan a reconocer la importancia del sueño reparador en medio del tratamiento.
En contextos oncológicos, una buena nutrición contribuye a tolerar mejor la quimioterapia o la radioterapia, ayuda al sistema inmune y reduce el impacto de la fatiga. Centros como el ABC señalan que muchas personas parten de hábitos alimentarios poco saludables, y que acompañar al paciente con orientación nutricional específica es clave para que entienda que “comer sano no significa dejar de comer delicioso”, siempre respetando las indicaciones del médico tratante (ver artículo del Centro Médico ABC).
El descanso, por su parte, es más que “dormir mucho”. Es aprender a reconocer los límites del cuerpo, manejar los cambios en el sueño provocados por el tratamiento y crear rutinas que permitan recuperar energía sin aislarse de la vida cotidiana.
Actividad física adaptada y manejo de la fatiga: moverse con respeto al cuerpo
La conferencia también abordó la actividad física adaptada y el manejo de la fatiga, dos temas que suelen preocupar a muchos pacientes y familiares. La propuesta no es que la persona “haga ejercicio” como si nada cambiara, sino que recupere, dentro de sus posibilidades, el movimiento: caminar distancias cortas, realizar ejercicios suaves supervisados, estiramientos y actividades que mantengan la musculatura activa sin forzar el organismo.
En la literatura científica, instrumentos como el cuestionario EORTC QLQ-C30, ampliamente usado en pacientes oncológicos, muestran que la capacidad funcional y el nivel de síntomas (fatiga, dolor, náuseas) están directamente ligados a la calidad de vida percibida (ver análisis en SciELO). Cuando el paciente encuentra una forma segura de mantenerse activo, esto no solo mejora su condición física, sino también su estado emocional, porque recupera cierto control sobre su cuerpo.
💡 ¿Sabías que? En estudios latinoamericanos con pacientes oncológicos, casi la mitad reporta una calidad de vida “mala o muy mala” durante el tratamiento, lo que ha impulsado que cada vez más hospitales incorporen programas de actividad física adaptada como parte de la atención integral (consulta el informe regional).
Hablar de fatiga en OncoPlaza fue, por tanto, hablar sin tabúes de ese cansancio que no se quita solo “echándose un fresquito”, y proponer estrategias concretas: organizar mejor el día, alternar actividad y descanso, pedir ayuda en tareas domésticas y aceptar que el cuerpo está en una batalla que exige dosificar la energía.
Salud emocional, espiritualidad y redes de apoyo: sostener el ánimo
Otro bloque central de la charla giró en torno a la salud emocional, la espiritualidad y las redes de apoyo. Lejos de ver estos temas como secundarios, la doctora Alcestis Salazar los colocó en el corazón del tratamiento, resaltando que vivir con cáncer implica atravesar miedo, incertidumbre, cambios en la imagen corporal y en los roles familiares (ver cobertura de El Nuevo Diario).
Los estudios sobre calidad de vida en cáncer resaltan que el funcionamiento emocional y social se correlaciona con el pronóstico y la capacidad del paciente para adherirse a los tratamientos. En el artículo publicado en la revista española sobre calidad de vida en el paciente adulto con cáncer se subraya que los dominios emocional, físico, social, cognitivo y de rol están interrelacionados y pueden incluso tener valor pronóstico sobre la supervivencia y la respuesta al tratamiento.
En la práctica dominicana, esto se traduce en:
- Conversaciones abiertas con el equipo médico sobre miedo, dolor y dudas.
- Espacios donde el paciente pueda expresar su fe, su espiritualidad o sus preguntas profundas sobre la vida.
- Redes de apoyo: familia, amigos, grupos de pacientes, iglesias, asociaciones, que sostienen emocionalmente y ayudan en tareas concretas.
El ambiente cercano y participativo de la jornada en OncoPlaza permitió que los asistentes compartieran experiencias, aclararan dudas y recibieran orientación basada en evidencia científica, reforzando la idea de que el cáncer no se enfrenta solo con tratamientos, sino con comunidad y acompañamiento humano (ver nota en El Pregonero).
Humanización de la atención: ver a la persona, no solo al diagnóstico
La charla en OncoPlaza es parte de un movimiento más amplio: la humanización de la atención médica en oncología. Esto significa que el paciente no es reducido a su expediente, su número de historia clínica o su diagnóstico, sino visto como una persona con proyectos, temores, cultura, familia y sueños.
El Centro Médico ABC insiste en que tratar a la persona enferma solo como “paciente” puede invisibilizar sus deseos y decisiones, y que es fundamental respetar su autonomía, permitirle elegir y acompañarle sin infantilizarlo. Ese mismo espíritu se refleja en la frase que la doctora Salazar compartió durante la actividad: “vivir con cáncer no significa dejar de vivir; significa aprender a recorrer el camino acompañado, informado y con esperanza”, recogida por la nota difundida en medios dominicanos.
Hablar de humanización en República Dominicana es también reconocer las dificultades: el peso económico del tratamiento, la distancia para quienes vienen del interior, la sobrecarga de los servicios hospitalarios. Pero precisamente por ello, iniciativas como esta charla aportan un contrapeso necesario: un espacio donde la voz del paciente es escuchada y su experiencia colocada al centro.
El compromiso de RADONIC y OncoPlaza con la educación y el acompañamiento
RADONIC Centro Oncológico de Radioterapia y OncoPlaza han asumido un rol activo en impulsar actividades educativas orientadas a la calidad de vida. De acuerdo con la cobertura periodística de El Nuevo Diario, en la conferencia se destacó el compromiso de RADONIC con la educación continua, el acompañamiento y una atención humanizada al paciente con cáncer, promoviendo espacios que fortalecen la confianza, la información y la esperanza en cada etapa de la enfermedad.
Este enfoque sintoniza con una tendencia regional: hospitales y centros de cáncer que no se limitan a administrar quimioterapia o radioterapia, sino que crean programas de apoyo psicosocial, líneas telefónicas de orientación y espacios educativos para pacientes y familiares. En el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), por ejemplo, el Centro de Cáncer destaca que disponer de tratamientos ambulatorios y programas para pacientes crónicos complejos con líneas de apoyo 24/7 representa una mejora significativa en su calidad de vida.
📊 Impacto regional: En estudios con pacientes oncológicos en estadios avanzados, cerca de la mitad reporta mala o muy mala calidad de vida, cifra que ha impulsado a instituciones de distintos países a incorporar programas de educación y acompañamiento como los que promueven RADONIC y OncoPlaza (ver informe de BVSALUD).
Cuando centros dominicanos apuestan por este modelo, se envía un mensaje poderoso: aquí no solo se combate el cáncer con tecnología y protocolos, también con empatía, información clara y presencia continua.
Un espacio que transforma a pacientes, familias y comunidad
La jornada en OncoPlaza no fue solo una charla técnica; fue un encuentro donde pacientes y familiares pudieron mirarse entre sí, reconocer que no están solos y descubrir que el tratamiento del cáncer “va más allá de los procedimientos médicos y debe contemplar todas las dimensiones de la persona”, como subraya la nota original en El Pregonero.
Ese tipo de espacios tiene un impacto que trasciende la sala de conferencias:
- Empodera al paciente, que se convierte en protagonista de su cuidado y no solo receptor pasivo de indicaciones.
- Orienta a la familia, que aprende a apoyar mejor, sin sobreproteger ni minimizar el sentir del enfermo.
- Fortalece la comunidad, al visibilizar que el cáncer se enfrenta con ciencia, pero también con solidaridad, fe y organización.
En el contexto dominicano, donde la palabra “esperanza” tiene un peso profundo en la cultura cotidiana, escuchar de boca de una especialista que el objetivo no es solo tratar la enfermedad, sino preservar la vida con calidad, se convierte en una invitación a enfrentar el cáncer con dignidad. La calidad de vida deja de ser un concepto abstracto y se vuelve algo concreto: comer mejor, moverse con cuidado, descansar, hablar de lo que duele, aceptar ayuda, mantener la fe y saber que hay instituciones y profesionales decididos a acompañar el camino.
Porque, como recordó la doctora Alcestis Salazar Polanco, vivir con cáncer no es renunciar a vivir: es aprender a hacerlo de otra manera, pero siempre acompañado, informado y con esperanza.
¿Qué cambios concretos en tu día a día crees que podrían marcar la diferencia para vivir mejor, aun en medio de un tratamiento oncológico?
Referencias
Pacientes de OncoPlaza participan en charla sobre calidad de vida durante el tratamiento del cáncer – El Pregonero
Pacientes de OncoPlaza participan en charla sobre calidad de vida durante el tratamiento del cáncer – El Nuevo Diario
Calidad de vida en el paciente oncológico – Centro Médico ABC
Calidad de vida en el paciente adulto con cáncer – SciELO España
Centro de Cáncer – Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS)
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